Esperanza de vida en Oaxaca se estanca una década mientras otros estados del país avanzan; lidera Nuevo León

Esperanza de vida en Oaxaca se estanca una década mientras otros estados del país avanzan; lidera Nuevo León

Mientras diversos estados del país registran incrementos sostenidos en la esperanza de vida, Oaxaca permanece rezagado. En la última década, el indicador prácticamente no ha avanzado y, tras la pandemia, apenas regresó a niveles previos. Este estancamiento refleja profundas desigualdades sociales, sanitarias y económicas persistentes en la entidad.

Para el año 2026, Nuevo León se mantiene como el estado que lidera la esperanza de vida en México. Según las proyecciones más recientes del INEGI y datos reportados en 2025 y 2026, los estados con mayor longevidad promedio son: Nuevo León: 77.9 a 78 años; Baja California Sur: 77.3 años; Coahuila: 77.2 a 79.2 años; Ciudad de México: 77, y Aguascalientes: 77 años.

Datos oficiales del INEGI y proyecciones de CONAPO, actualizados a 2025, muestran que la esperanza de vida al nacer en Oaxaca pasó de alrededor de 73.5 años en 2015 a una cifra similar en 2025. En contraste, el promedio nacional avanzó de aproximadamente 75.1 a 75.7 años.

Las cifras recientes confirman una recuperación lenta tras el impacto sanitario. En 2022 la esperanza de vida estatal fue de 72.9 años; en 2023 alcanzó 73.1; en 2024 subió a 73.3, y para 2025 llegó a 73.5 años. Aun así, Oaxaca continúa entre los últimos lugares nacionales.

El impacto de la pandemia de COVID-19 marcó un retroceso histórico. En 2020 la esperanza de vida cayó a 68.8 años y en 2021 tocó un mínimo de 66.9. Aunque la recuperación posterior fue evidente, el daño dejó secuelas estructurales que impidieron un repunte sostenido superior al registrado hace una década.

Especialistas coinciden en que el principal freno al avance es la persistente pobreza multidimensional. Oaxaca concentra amplias zonas rurales e indígenas con carencias en alimentación, vivienda, educación y seguridad social, factores que inciden directamente en la prevención y atención oportuna de enfermedades crónicas y mortales.

El acceso limitado a servicios de salud es otro factor clave. La falta de afiliación efectiva a sistemas públicos, especialmente en comunidades apartadas, agrava padecimientos como diabetes, hipertensión, enfermedades cardiovasculares y tumores malignos, principales causas de muerte en la entidad según estadísticas oficiales recientes.

A ello se suma una transición epidemiológica incompleta. En Oaxaca coexisten enfermedades infecciosas prevenibles con el aumento de padecimientos crónico-degenerativos asociados a mala nutrición y estilos de vida precarios. Esta doble carga sanitaria incrementa la mortalidad prematura y reduce las posibilidades de elevar la esperanza de vida.

Aunque la violencia no alcanza niveles de otras regiones, los accidentes y muertes prematuras afectan especialmente a hombres jóvenes. En 2025, la esperanza de vida masculina fue de 70.3 años, frente a 77.0 en mujeres, una brecha que refleja riesgos laborales, sociales y de salud diferenciados.

Comparativamente, Oaxaca comparte los últimos sitios nacionales con Chiapas y Guerrero, mientras estados del norte como Nuevo León superan los 77 años de esperanza de vida. Las diferencias se explican por mejores ingresos, infraestructura médica, cobertura sanitaria y control de enfermedades en esas entidades.

Aunque programas como la expansión de IMSS-Bienestar buscan revertir el rezago, los avances son lentos. Expertos advierten que sin combatir de fondo la pobreza, mejorar el acceso efectivo a la salud y reducir desigualdades regionales, Oaxaca difícilmente superará el estancamiento que arrastra desde hace diez años.

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