
Militares cubanos, entre los 40 caídos en la operación que capturó a Nicolás Maduro en su búnker de Caracas
La madrugada del 3 de enero de 2026 dejó una estela de muerte poco contada: el costo humano, especialmente cubano, detrás de la captura de Nicolás Maduro. Aunque Washington celebró la operación, las primeras cifras revelan que alrededor de 40 personas murieron defendiendo el búnker donde el dictador se ocultaba.
Fuentes del gobierno estadounidense señalan que la mayoría de los caídos pertenecía a la milicia cubana asignada a la protección íntima del mandatario venezolano. Donald Trump, en entrevistas posteriores, dejó entrever sin rodeos que “muchos cubanos perdieron la vida anoche”, subrayando la participación directa de La Habana en el resguardo del régimen.
La operación, bautizada como “Operation Absolute Resolve”, se ejecutó en menos de treinta minutos, con equipos especiales de la Fuerza Delta ingresando en instalaciones consideradas impenetrables. El asalto final al búnker en Caracas, donde Maduro y su esposa se refugiaban, derivó en el enfrentamiento más mortífero de toda la incursión. Algunos militares estadounidenses resultaron heridos.
Funcionarios venezolanos como Delcy Rodríguez y Vladimir Padrino López confirmaron que hubo muertes de civiles y militares, aunque evitaron ofrecer cifras concretas. Mientras el gobierno de Caracas pedía tiempo para evaluar el número de víctimas, desde Washington llegaban versiones más detalladas, apoyadas en reportes de inteligencia y declaraciones del presidente Trump.
Entre estos informes destacaba un dato clave: la composición de la guardia que defendía a Maduro. Según Trump y funcionarios como el secretario de Estado, Marco Rubio, la fracción mayoritaria del personal que cayó durante el asalto pertenecía a unidades cubanas. Esa presencia, reconocida desde hace años, volvió a mostrarse determinante.
Reportes citados por The New York Times hablaron de al menos cuarenta muertos durante la serie de ataques coordinados de la operación estadounidense. Aunque se trata de una estimación preliminar, coincide con lo mencionado por medios como CNN, NBC y Univision, que retomaron declaraciones oficiales emitidas pocas horas después.
La Habana reaccionó con dureza, condenando la intervención militar y responsabilizando a Estados Unidos por las muertes. Sin embargo, evitó clarificar si el personal cubano caído pertenecía a fuerzas regulares, asesores de inteligencia o milicias enviadas para proteger al líder venezolano, como sugerían fuentes del gobierno estadounidense.
La presencia militar cubana en instalaciones venezolanas no era nueva. Desde hace años, ambos gobiernos sostienen acuerdos de cooperación en seguridad e inteligencia. Durante el asalto, esa alianza se manifestó en la resistencia de los guardias que defendieron el búnker, quienes enfrentaron fuerzas estadounidenses altamente especializadas.
Pese a la dimensión de la operación, Estados Unidos confirmó que no sufrió pérdidas humanas. Solo reportó algunos heridos entre los equipos participantes, un contraste marcado frente a la cantidad de caídos del lado venezolano y cubano, cuya cifra exacta podría ajustarse conforme avancen las verificaciones oficiales.
El saldo de muertos dejó al descubierto la profundidad del vínculo militar entre Cuba y Venezuela, así como la fragilidad del círculo de seguridad de Maduro ante una ofensiva quirúrgica. Con el dictador bajo custodia estadounidense, la pregunta abierta es cuánto más se revelará sobre la red cubana que cayó defendiéndolo.

