
Tropas de fuerzas especiales de Estados Unidos descienden en Caracas durante operación militar de alto riesgo
El sorpresivo descenso de fuerzas especiales del Ejército de Estados Unidos en la capital venezolana, Caracas, encendió alarmas regionales durante la madrugada del 3 de enero de 2026. Imágenes difundidas en redes sociales muestran helicópteros CH-47 Chinook y AH-64 Apache sobrevolando zonas urbanas mientras soldados descienden por cuerdas a edificios estratégicos.
Reportes iniciales de Reuters y otras agencias internacionales confirman la presencia de unidades de élite como la Delta Force y el 160th SOAR, especializadas en operaciones de inserción profunda. El material visual apunta a posibles irrupciones en prisiones, bases militares e instalaciones gubernamentales clave, lo que sugiere objetivos de alto valor dentro del régimen.
La operación ocurre en el marco de la escalada estadounidense conocida como Southern Spear, activa desde agosto de 2025. Fuentes militares señalan que el despliegue forma parte de una fase avanzada que combina ataques aéreos, asaltos nocturnos y movimientos de tropas en múltiples puntos críticos del territorio venezolano.
Un video difundido en X muestra un Chinook ejecutando una inserción rápida sobre un edificio con ventanas enrejadas, identificado por analistas como posible centro de detención. Aunque su autenticidad no ha sido verificada plenamente, coincide con otras grabaciones donde se observan explosiones secundarias y actividad militar intensa en Caracas.
La Administración Federal de Aviación de Estados Unidos prohibió vuelos comerciales sobre Venezuela, citando “actividad militar en curso”, lo que refuerza la hipótesis de una operación de gran escala. Observadores en foros militares reportan un apagón táctico de transpondedores en aeronaves estadounidenses, típico de misiones encubiertas o de alta sensibilidad operativa.
Medios estadounidenses como The New York Times informaron que Washington desconoce el paradero exacto de Nicolás Maduro, lo que incrementa las especulaciones sobre una posible operación de captura o sustracción. Versiones no oficiales señalan que el mandatario habría abandonado Miraflores antes del inicio de los bombardeos y ataques coordinados.
El gobierno venezolano denunció que la incursión forma parte de un plan de cambio de régimen para controlar las reservas petroleras del país. En un mensaje grabado, Maduro acusó a Estados Unidos de agresión imperialista y afirmó que civiles entraron en pánico al escuchar las explosiones y sobrevuelos en distintos sectores de la capital.
Funcionarios estadounidenses, por su parte, justifican la operación como una extensión de la lucha contra redes de narcotráfico vinculadas al gobierno venezolano. Señalan que Trump autorizó ataques días antes, enfocados en neutralizar infraestructura militar y logística utilizada por organizaciones criminales protegidas por el régimen de Maduro.
En redes sociales, usuarios reportaron movimientos simultáneos en islas venezolanas y despliegues de marines, mientras analistas en Reddit sugieren que unidades aerotransportadas podrían asegurar aeropuertos como el de Maiquetía. Las imágenes muestran vehículos destruidos, sirenas constantes y defensas antiaéreas intentando repeler aeronaves estadounidenses.
La situación permanece en desarrollo y podría definir el futuro inmediato del gobierno venezolano. Con múltiples fuentes hablando de una operación orientada a derrocar a Maduro, crecen temores sobre una escalada regional que involucre a aliados como Rusia o China. De momento, la presencia de fuerzas especiales estadounidenses en Caracas ya marca un punto de inflexión.

