C5 de Oaxaca costó más que el de Aguascalientes (el más equipado), pese a tener menor tecnología instalada

C5 de Oaxaca costó más que el de Aguascalientes (el más equipado), pese a tener menor tecnología instalada

El nuevo C5i de Oaxaca, inaugurado en noviembre de 2025, comenzó a tener cuestionamientos al confirmarse que costó más que el C5i de Aguascalientes — considerado el mejor y más avanzado del país—, pese a tener diez veces menos cámaras, funciones básicas de monitoreo y tecnología estándar. El contraste financiero y tecnológico exhibe una desproporción que exige explicaciones claras.

Mientras Oaxaca destinó más de 776 millones de pesos a su centro, casi 400 millones únicamente para construir el edificio, Aguascalientes invirtió 700 millones en una plataforma integral que combina infraestructura, inteligencia artificial avanzada, analítica de datos y sistemas biométricos capaces de identificar rostros en minutos.

La comparación se vuelve crítica al observar que el C5i de Aguascalientes opera con más de 24 mil cámaras públicas y privadas, conectadas mediante un modelo híbrido altamente eficiente. Oaxaca, en contraste, apenas alcanza un universo cercano a 2 mil cámaras gubernamentales, y sin referencias a integración comunitaria o privada.

El C5i de Aguascalientes.

___________________

En capacidad tecnológica también hay un abismo. Aguascalientes fue reconocido como el centro más avanzado del país entre 2024 y 2025 por organismos especializados, gracias a sus algoritmos de reconocimiento facial, identificación vehicular, telemedicina, protocolos de emergencia y la plataforma Cíclope, desarrollada internamente para análisis masivo en tiempo real.

Oaxaca, pese a describirse como “uno de los más modernos”, no cuenta con reconocimiento facial ni algoritmos propios. Su equipamiento se limita a videovigilancia convencional, arcos REPUVE, botones de emergencia y drones para vigilancia aérea en operativos. La ausencia de herramientas biométricas contrasta con el precio final, significativamente mayor al de otros centros similares.

En Aguascalientes, la construcción del edificio representó apenas 75 a 80 millones de pesos; en Oaxaca, esa cifra se multiplicó por cinco, sin que existan explicaciones públicas sobre diferencias en materiales, diseño, complejidad o requerimientos técnicos. Esto ha despertado dudas razonables sobre costos inflados o planeación deficiente.

C5i Aguascalientes.

___________________

El C5i hidrocálido, además, mantiene una operación consolidada desde 2020 y ha sumado ampliaciones tecnológicas constantes financiadas con presupuestos anuales transparentes. Oaxaca, en cambio, apenas inicia operaciones y continúa integrando su red de cámaras, lo que revela que el gasto mayor no garantizó un ecosistema funcional totalmente maduro.

Otro punto crítico es la eficiencia. Aguascalientes, con menos población y territorio, optimizó su plataforma mediante analítica inteligente, participación ciudadana y monitoreo centralizado. Oaxaca optó por un modelo voluminoso, costoso y dependiente de obra civil, en un estado con condiciones geográficas adversas que requieren tecnología más flexible, no infraestructura monumental.

Las cifras evidencian una disparidad preocupante: Oaxaca pagó prácticamente lo mismo que Aguascalientes por un sistema con menor alcance, menor cobertura, tecnologías incompletas y sin reconocimiento facial. La inversión multimillonaria estatal contrasta con resultados todavía en consolidación, lo que alimenta cuestionamientos sobre prioridades y eficiencia del gasto público.

C5i de Oaxaca.

___________________

Aunque el gobierno estatal presume haber construido uno de los C5 más grandes del país, la comparación directa muestra que tamaño no equivale a eficiencia. Aguascalientes lidera por innovación, integración y reconocimiento internacional. Oaxaca, en cambio, enfrenta el desafío de justificar por qué una inversión superior ofrece menos tecnología que la referencia nacional.

CATEGORIES
Share This
error: Content is protected !!