
Oaxaca, segundo lugar nacional en rezago educativo, agrava brecha social al aumentar pese a mejora nacional
Oaxaca se mantiene como una de las entidades con mayor rezago educativo en México. De acuerdo con la Medición de la Pobreza Multidimensional 2024, el 30.5 por ciento de su población no ha alcanzado el nivel educativo obligatorio, lo que coloca al estado en el segundo lugar nacional, solo por debajo de Chiapas.
El indicador de carencia por rezago educativo, elaborado por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) y el INEGI, mide a la población que no concluyó la educación básica conforme a su edad. Este parámetro es clave para evaluar desigualdades estructurales y el acceso efectivo al derecho a la educación en el país.
A nivel nacional, el 18.6 por ciento de la población mexicana presenta rezago educativo, equivalente a aproximadamente 24.2 millones de personas. Esta cifra refleja una ligera reducción respecto a 2022 y 2018, lo que indica una tendencia gradual de mejora en el promedio nacional.
Sin embargo, la disminución nacional contrasta con la situación de Oaxaca. Entre 2022 y 2024, el rezago educativo en la entidad aumentó de 29.1 a 30.5 por ciento, es decir, 1.4 puntos porcentuales, colocándose entre los pocos estados donde el problema no solo persiste, sino se profundiza.
La brecha territorial es evidente al comparar zonas rurales y urbanas. En México, el rezago educativo afecta al 32.2 por ciento de la población rural, frente al 14.8 por ciento en áreas urbanas. Oaxaca, con alta dispersión poblacional y comunidades rurales, concentra gran parte de esta desigualdad.
En la comparación entre entidades federativas, Chiapas encabeza la lista con 34 por ciento de su población en rezago educativo, seguido de Oaxaca con 30.5 por ciento y Guerrero con 28.3 por ciento. Las tres entidades superan ampliamente el promedio nacional de 18.6 por ciento.
En contraste, estados como la Ciudad de México registran tasas considerablemente menores, alrededor del 8.5 por ciento. Coahuila y Nuevo León también presentan bajos niveles, cercanos al 13.3 por ciento, lo que evidencia profundas diferencias regionales en acceso y permanencia escolar.
Especialistas vinculan el rezago educativo en Oaxaca con factores estructurales como la pobreza multidimensional, la alta proporción de población indígena, la lejanía de centros escolares y las dificultades de acceso en zonas montañosas, condiciones que limitan la continuidad educativa desde edades tempranas.
A estos factores se suman los efectos acumulados de la pandemia, la migración y la necesidad de que niñas, niños y adolescentes se incorporen tempranamente al trabajo. Aunque existen programas de alfabetización y educación para adultos, su impacto no ha sido suficiente para revertir la tendencia reciente.
Los datos de la Medición de la Pobreza Multidimensional 2024 confirman que el rezago educativo sigue siendo uno de los principales desafíos sociales de Oaxaca. La persistencia e incremento del indicador subrayan la necesidad de políticas públicas más focalizadas, con énfasis en comunidades rurales e indígenas.

