
Abandono de la supercarretera Mitla-Tehuantepec revela grave negligencia federal tras derrumbe en túnel El Tornillo
El derrumbe en el túnel “El Tornillo” mantiene paralizada desde hace más de cinco meses la supercarretera Mitla-Tehuantepec, sin que la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes haya realizado un solo avance. La obra, clave para el corredor interoceánico, permanece abandonada pese a los riesgos y a la millonaria inversión comprometida.
La vía permanece cerrada desde hace más de 20 semanas, mientras la empresa responsable tampoco ha iniciado reparaciones, aun cuando la infraestructura debía contar con seguros por la alta sismicidad de la región mixe. Las autoridades se justifican con “falta de presupuesto”, pese a los 42 mil millones de pesos invertidos en su construcción.
El colapso ocurrió el 20 de junio, cuando las lluvias del huracán “Erick” provocaron un deslizamiento que bloqueó totalmente el túnel, aplastó un ducto y generó un riesgo inminente. Desde entonces, el tramo que conecta Mitla con el Istmo de Tehuantepec se mantiene inutilizable, afectando el tránsito estratégico hacia la región.
A cuatro meses del derrumbe, ni el gobierno federal ni el estatal han emitido un informe oficial sobre el avance de la rehabilitación ni una fecha tentativa de reapertura. La ausencia absoluta de personal de la SICT en el sitio confirma el estancamiento del proyecto y la falta de voluntad para atenderlo.
La crisis ha obligado a miles de usuarios a enfrentar un problema doble: la interrupción total del tránsito vehicular y la necesidad de recurrir a rutas alternas por terracería que incrementan los traslados hasta seis horas. La región depende de esta vía para actividades comerciales, servicios médicos y conexión con la capital del estado.
Ante la imposibilidad de circular, habitantes del Istmo y zonas colindantes se ven obligados a llegar hasta el punto del derrumbe, cruzar a pie por el túnel y continuar el viaje en otro vehículo del lado opuesto. Muchos cargan mercancías o pertenencias, arriesgando su integridad ante posibles nuevos deslizamientos en un área inestable.
La incertidumbre crece entre los pobladores, quienes exigen a las autoridades reanudar de inmediato las obras y restablecer la conectividad segura. Consideran inadmisible que una carretera estratégica para el corredor interoceánico permanezca abandonada, sin información oficial ni acciones claras que reduzcan el riesgo para quienes dependen diariamente de esta vía.

