Se desploma en Oaxaca la inversión extranjera mientras Salomón Jara presume avances inexistentes del Corredor Interoceánico

Se desploma en Oaxaca la inversión extranjera mientras Salomón Jara presume avances inexistentes del Corredor Interoceánico

A pesar de la narrativa triunfalista del gobierno de Salomón Jara sobre el Corredor Interoceánico del Istmo, Oaxaca enfrenta una caída sostenida en la inversión extranjera directa durante 2025. Mientras otros estados del sureste avanzan y el país registra máximos históricos, la entidad retrocede con flujos negativos y menor atractivo económico.

Los datos oficiales de la Secretaría de Economía muestran que Oaxaca inició 2025 con un flujo neto negativo de 14 millones de dólares en inversión extranjera, convertido en la única entidad del país con salida neta en nuevas inversiones durante el primer trimestre. Este retroceso evidencia un deterioro sostenido en el clima de negocios estatal.

Durante el primer semestre, la situación no mejoró: Oaxaca acumuló un flujo negativo de 14.1 millones de dólares, muy por debajo de los ingresos registrados en 2024. Nuevas inversiones prácticamente desaparecieron, ubicando al estado en los últimos lugares nacionales, lejos del dinamismo observado en regiones vecinas y zonas industriales emergentes.

El contraste con la tendencia nacional es contundente. México alcanzó en el mismo periodo un récord de más de 34 mil millones de dólares en inversión extranjera, impulsado por un crecimiento histórico del 165% en nuevas inversiones durante el primer trimestre. Mientras el país avanza por el nearshoring, Oaxaca se rezaga por la escasa promoción industrial del gobernador Salomón Jara.

La estructura económica estatal tampoco favoreció una recuperación. Sectores tradicionalmente líderes, como comercio, transporte y servicios financieros, se contrajeron durante 2025. A diferencia del norte y del bajío, Oaxaca no participa en la manufactura de alto valor ni en cadenas de suministro estratégicas, lo que limita su capacidad de atraer capital.

Los países que históricamente invierten en la entidad —Bélgica, España y Estados Unidos— registraron en 2025 salidas de capital, especialmente en reinversiones y cuentas entre compañías. Sin nuevas apuestas productivas y con cancelaciones silenciosas de proyectos, la economía oaxaqueña mostró vulnerabilidad estructural y falta de diversificación industrial.

A nivel municipal, Oaxaca de Juárez destacó por el crecimiento de remesas, con más de 130 millones de dólares registrados solo en el segundo trimestre, pero este flujo no compensa la caída de inversión extranjera. Las remesas son gasto social y familiar, no capital productivo capaz de transformar la economía estatal.

Frente a este panorama adverso, el gobierno estatal insiste en que el Corredor Interoceánico detonará inversiones en los próximos meses. Sin embargo, analistas advierten que sus efectos no serán visibles sino hasta 2026, cuando se concreten incentivos fiscales y acuerdos logísticos. Hoy, el proyecto no ha revertido la caída de capital.

La incertidumbre externa —como posibles aranceles de Estados Unidos bajo la política de Trump— también impacta, pero el problema principal es local: baja infraestructura industrial, falta de certidumbre jurídica y un modelo económico que sigue dependiendo de agricultura, turismo y remesas. Ninguno de estos sectores atrae inversión sólida y sostenida.

Con estos indicadores, Oaxaca se mantiene en el fondo de la distribución nacional de IED, con apenas 0.2% o 0.3% del total del país desde 1999. Mientras México vive un auge histórico y el sureste se integra al nearshoring, el estado enfrenta salidas netas y un estancamiento que contradice el discurso triunfalista del gobernador Jara.

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