POLÍTICA EXPRÉS | * Transparencia: gobiernos de Morena instauran la opacidad como nueva forma de poder

POLÍTICA EXPRÉS | * Transparencia: gobiernos de Morena instauran la opacidad como nueva forma de poder

La transparencia en México agoniza. Lo que alguna vez fue un logro ciudadano consolidado en el Instituto Nacional de Transparencia (INAI), hoy se desvanece entre decretos, omisiones y discursos justificatorios. La desaparición del INAI por el gobierno de Claudia Sheinbaum marca un punto de quiebre en la rendición de cuentas pública.

Paradójicamente, quienes enarbolaron la bandera de la izquierda como sinónimo de justicia y apertura, ahora siembran opacidad. Los gobiernos de Morena, tanto federal como estatales, han convertido el acceso a la información en un laberinto burocrático donde la verdad se esconde tras respuestas evasivas y mecanismos ineficientes.

El reciente informe de los Periodistas de Investigación por el Acceso a la Información (PIPAI) confirma lo que muchos intuían: la transparencia ha sido deliberadamente asfixiada. De 833 solicitudes de información analizadas, más del 35 por ciento fueron respondidas con evasivas o datos incompletos, y solo un recurso de revisión fue resuelto.

Estos datos no son una casualidad ni un error técnico. Representan una política de Estado que privilegia la opacidad para ocultar la corrupción creciente en las administraciones morenistas. Cuando un gobierno limita el derecho a saber, lo hace porque teme que la sociedad descubra aquello que le avergüenza.

La Plataforma Nacional de Transparencia, antes una herramienta ciudadana eficaz, hoy está plagada de fallas técnicas, ligas rotas y trabas administrativas. Los periodistas enfrentan negativas injustificadas bajo argumentos como “seguridad nacional” o “incompetencia institucional”, lo que reduce el acceso real a la información pública.

El informe de PIPAI advierte además que el 55 por ciento de los periodistas ha visto afectado su trabajo por obstáculos informativos. Sin datos, el periodismo de investigación pierde fuerza; sin periodismo libre, la sociedad pierde la posibilidad de fiscalizar el poder y defender la democracia.

Detrás de cada solicitud negada hay una historia que no podrá contarse: contratos opacos, desvíos presupuestales, obras infladas o favores políticos disfrazados de políticas sociales. Es ahí donde florece la corrupción que los gobiernos intentan maquillar con propaganda y conferencias diarias de autoelogio.

El problema no es solo institucional, sino moral. Morena ha convertido el discurso de la transparencia en una simulación. Mientras se habla de “gobiernos del pueblo”, se multiplican las reservas de información y los obstáculos legales para conocer cómo y en qué se gasta el dinero público.

La creación de PIPAI es una respuesta valiente desde la sociedad civil. Frente a la desaparición del INAI y la indiferencia oficial, son los periodistas quienes asumen la defensa del derecho a saber, ese pilar que sostiene cualquier democracia funcional. Su trabajo es hoy más urgente que nunca.

México enfrenta una regresión autoritaria disfrazada de transformación. La opacidad ya no es una sombra, es la norma. Si los ciudadanos renuncian a exigir transparencia, los gobiernos seguirán operando en la oscuridad, donde la corrupción florece sin testigos. Sin verdad, la democracia no solo se debilita: se extingue.

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