POLÍTICA EXPRÉS | * El brillo oscuro del Capitán Sol

POLÍTICA EXPRÉS | * El brillo oscuro del Capitán Sol

El caso del llamado “Capitán Sol” parece extraído de una novela de intriga y corrupción. Miguel Ángel Solano Ruiz, capitán de corbeta retirado, recibía una pensión de apenas 18 mil pesos mensuales. Sin embargo, en menos de una década dilapidó más de 60 millones de pesos en apuestas.

Sus días de pensionado transcurrían entre casinos, hipódromos y casas de juego donde gastaba sin medida. La Unidad de Inteligencia Financiera registró más de 400 alertas por operaciones inusuales, pero el capitán parecía intocable. De la nada aparecieron casas, autos y lujos imposibles de costear con su ingreso legítimo como marino pensionado.

El dinero provenía de una red mucho mayor. El “Capitán Sol” era apenas un engranaje de la maquinaria del huachicol fiscal, encabezada por los hermanos Farías Laguna. Empresarios, funcionarios de aduanas y marinos facilitaron el ingreso ilegal de combustibles, disfrazados como petroquímicos, para evadir impuestos multimillonarios.

Los sobornos eran su pan de cada día. El exdirector de la aduana de Tampico confesó haber recibido casi 25 millones de pesos, quedándose con la mayor parte y repartiendo migajas a sus subordinados. Con esos recursos se compraban voluntades, se torcían normas y se fortalecía la corrupción sistémica.

No todo se quedaba en fajos de billetes. Parte de las ganancias se lavaba mediante aseguradoras, casas de bolsa (Vector, de Alfonso Romo, fue una de ellas) y casinos. Algunos involucrados adquirieron propiedades en Veracruz, Ciudad de México y el extranjero; otros viajaban con frecuencia, usaban tarjetas de crédito abultadas y blanqueaban dinero en lujosos seguros de vida.

El caso estalló cuando un integrante de la Marina —mencionado en la carpeta de investigación como “Santo”—, por primera vez en años, decidió denunciar a sus propios compañeros. La captura del vicealmirante Farías Laguna reveló el nepotismo y la podredumbre interna. Su red no solo traficaba combustibles: había indicios de vínculos con el fentanilo y posibles asesinatos de altos mandos.

La FGR detuvo a catorce personas, entre marinos, funcionarios y empresarios. Todos fueron vinculados a proceso por delincuencia organizada, con prisión preventiva oficiosa. El aseguramiento de buques cargados con diésel ilegal mostró la magnitud del fraude: miles de millones de pesos robados al erario bajo la complicidad oficial.

Mientras tanto, el “Capitán Sol” se convirtió en símbolo de la contradicción. Un militar retirado que jugaba millones en apuestas, compraba casas y autos, y presumía una vida de lujo imposible de justificar. Su caída exhibió que el dinero ilícito no se esconde, siempre brilla más de la cuenta.

Lo que viene no será sencillo. Los jueces han concedido seis meses de investigación complementaria y la FGR prepara nuevas imputaciones. La Unidad de Inteligencia Financiera sigue rastreando cuentas, propiedades y transferencias sospechosas que podrían salpicar a más funcionarios, incluso en el ámbito político nacional de primer nivel. 

* La imagen de portada fue tomada de la web y mejorada con herramientas digitales. 

 

 

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