
Clausura Profepa taller de huarachero que contradijo versión oficial sobre origen del huarache “Oaxaca Slip On” de Adidas
La reciente clausura de la Huarachería Aquino en Villa Hidalgo Yalálag, en la Sierra Norte de Oaxaca, apesta a represalia política. Leonel Aquino, artesano que desafió la narrativa oficial al desmentir que el diseño “Oaxaca Slip On” de Adidas fuera local, vio su negocio sellado por la Profepa. ¿Coincidencia o represalia del gobernador Salomón Jara?
El operativo del 27 de agosto, respaldado por la Guardia Nacional, reveló pieles de pitón, mantarraya, caimán y un venado cola blanca en el taller. Todas, especies protegidas por la Convención CITES. Profepa justificó la clausura como un esfuerzo contra el tráfico de fauna, pero el contexto levanta sospechas.
La acción ocurrió tras una denuncia ciudadana del 25 de agosto, justo cuando Aquino contradijo al gobernador Salomón Jara, quien insiste en atribuir el diseño de Adidas a Villa Hidalgo Yalálag. Artesanos locales callan, mientras Sahuayo, Michoacán, reclama la autoría. ¿Es esto un ajuste de cuentas?

En redes sociales, usuarios cuestionan si la clausura es una respuesta a la valentía de Aquino al exponer la verdad. “¿Por qué justo ahora? ¿Por decir que el huarache es de Michoacán?”, se lee en comentarios.
La percepción de un gobierno vengativo gana terreno rápidamente.
La selectividad de Profepa también está en la mira. Mientras un pequeño taller artesanal sufre la ley, mercados como la Central de Abasto o el Mercado de Sonora operan impunes, con comercio ilegal de especies a la vista. ¿Por qué el rigor cae solo sobre Aquino?
Profepa insiste en que su acción es pura aplicación de la ley ambiental, desvinculándola de cualquier trasfondo político. Sin embargo, la narrativa oficial no convence. La coincidencia temporal y la falta de transparencia alimentan la desconfianza hacia una institución que parece elegir a sus objetivos con sospechosa precisión.
El caso de Aquino no es solo una clausura; es un símbolo de cómo el poder puede silenciar voces disidentes bajo pretextos legales. La duda persiste: ¿es esto protección ambiental o una advertencia a quienes desafían al gobierno de Jara? Oaxaca merece respuestas claras, no más maniobras sucias oficiales a manera de represalia.

