
Oaxaca, Chiapas y Guerrero, líderes en carencia de salud con más de la mitad de población afectada
Oaxaca, Chiapas y Guerrero enfrentan una crisis sanitaria por falta de acceso a servicios básicos. Superar esta falencia exige políticas públicas urgentes, inversión en infraestructura y sensibilidad social. Atender con inteligencia institucional no es un lujo: es una obligación ineludible para garantizar la salud de millones.
El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) informó que en 2022 Oaxaca, junto con Chiapas y Guerrero, encabezaron la tasa de población sin acceso a servicios de salud: 65.7 % en Oaxaca, 66.1 % en Chiapas y 52.7 % en Guerrero, lo cual demanda atención urgente.
El avance en promedio nacional de carencia en salud fue de 39.1 %, lo que equivale a 50.4 millones de personas afectadas. Sin embargo, Oaxaca, Chiapas y Guerrero registraron cifras dramáticamente superiores, reflejo de desigualdades territoriales profundas que requieren una respuesta pública inmediata y focalizada.
Entre 2018 y 2022, Oaxaca tuvo uno de los mayores incrementos porcentuales en población sin cobertura de salud: pasó del 16.3 % al 65.7 %, es decir, aproximadamente de 650 mil a 2.8 millones de personas. Esta elevación es una emergencia social que pone en evidencia fallas en política sanitaria.
Chiapas registró un incremento aún más severo: la carencia en acceso a servicios de salud aumentó del 17.6 % al 66.1 %, con una población sin atención médica que pasó de 939 mil a 3.7 millones. Guerrero pasó del 13.8 % al 52.7 % en igual periodo.
Este escenario refleja la fragmentación institucional en la transición del Seguro Popular al INSABI, junto con el impacto de la pandemia. Poblaciones vulnerables, especialmente en zonas rurales, quedaron aún más expuestas: en Oaxaca rural, la carencia en salud fue significativamente mayor que en áreas urbanas.
Estos datos no deben leerse como simples indicadores estadísticos, sino como señales claras de que se requiere una estrategia coordinada entre gobierno, salud, desarrollo social y actores locales. Planificación inteligente, refuerzo institucional y enfoque territorial son indispensables para restablecer el derecho humano a la salud.

