POLÍTICA EXPRÉS | * Del “dialogamos, no bloqueamos” al “reprimimos, luego hablamos”

POLÍTICA EXPRÉS | * Del “dialogamos, no bloqueamos” al “reprimimos, luego hablamos”

En Oaxaca, la vara con la que el gobierno mide a los manifestantes no es la misma para todos. El reciente desalojo con gas lacrimógeno contra integrantes del SUTTEBCEO, ordenado por el secretario de Gobierno Jesús Romero López y avalado por el gobernador Salomón Jara, confirma que la consigna oficial cambió: del “dialogamos, no bloqueamos” al más honesto —pero lamentable— “reprimimos, luego hablamos”.

Este lunes 11 de agosto, estudiantes normalistas cerraron calles y afectaron la capital por 10 horas. No hubo gases, no hubo escudos, no hubo amenazas. La explicación es simple: tienen vasos comunicantes con la poderosa Sección 22, un gremio capaz de paralizar Oaxaca y poner en aprietos a cualquier gobernador. La estrategia de Jara es obvia: con el fuerte, guantes de seda; con el débil, garrote y gas.

El SUTTEBCEO, sindicato pequeño y con limitada capacidad de presión, exige condiciones laborales dignas, transparencia y fin al hostigamiento, incluyendo denuncias de violencia de género. Son demandas legítimas que en un gobierno que presume de “cercano a la gente” deberían abrir mesas de trabajo inmediatas, no operativos policiacos. Pero en la lógica selectiva de Jara y Romero, la fuerza sustituye al diálogo cuando el interlocutor no tiene peso político.

La imagen de policías estatales dispersando a maestros comunitarios con gas lacrimógeno es un retrato incómodo para un gobierno que llegó prometiendo justicia social. Muestra, además, que el supuesto “programa estrella” de Jesús Romero es más un slogan publicitario que una política pública real. Condicionar el diálogo a levantar el bloqueo, y luego desalojar por la fuerza, no es negociación: es imposición.

Si Salomón Jara aspira a dejar a Jesús Romero como sucesor —y todo apunta a que esa es la apuesta—, el episodio del SUTTEBCEO es un mal precedente. La represión selectiva erosiona credibilidad, fortalece a los críticos y manda un mensaje peligroso: en Oaxaca, los derechos dependen del tamaño del sindicato y del miedo que inspire al gobierno.

CATEGORIES
Share This
error: Content is protected !!