POLÍTICA EXPRÉS | * Si el gobierno cuenta los votos, la democracia mexicana deja de existir

POLÍTICA EXPRÉS | * Si el gobierno cuenta los votos, la democracia mexicana deja de existir

La democracia mexicana es joven y aún vulnerable. Costó décadas construir un sistema electoral confiable que no dependiera del gobierno en turno. Que Morena quiera ahora desmantelar al INE para que un órgano bajo control gubernamental cuente los votos, es una señal clara de regresión autoritaria.

El Instituto Nacional Electoral ha sido un contrapeso fundamental frente a los abusos del poder. Su existencia permitió que la oposición —incluido Morena— llegara al poder por vías legales. Si hoy se busca sustituirlo por un aparato controlado por el Ejecutivo, la imparcialidad de las elecciones quedará comprometida.

Permitir que el gobierno organice y califique sus propias elecciones es volver a los tiempos del PRI autoritario. Aquel régimen fingía democracia mientras se aseguraba de ganar siempre. Si Morena lo intenta, no será diferente, aunque lo disfrace de ahorro presupuestal o de “devolver el poder al pueblo”.

El problema no es solo técnico, sino profundamente político. Cuando el árbitro deja de ser autónomo, cualquier competencia se vuelve farsa. Si el mismo gobierno que compite en la elección es quien cuenta los votos, el resultado pierde legitimidad, y con ello, la democracia pierde sentido.

La concentración de poder en un solo partido es ya preocupante. Morena domina el Congreso, se agandalló el Poder Judicial y ahora pretende controlar los procesos electorales. Sin equilibrios reales, México corre el riesgo de consolidar una nueva hegemonía, con apariencia democrática, pero sin alternancia posible.

Los argumentos de Morena para desaparecer al INE son insostenibles. Alegan que es costoso, pero ninguna democracia sale barata. Dicen que no es confiable, pero fue el mismo INE quien avaló su triunfo en 2018 y 2024. El problema, entonces, no es el INE, sino su independencia.

La desconfianza internacional ya empieza a manifestarse. Estados Unidos, organismos multilaterales y organizaciones de derechos humanos han alertado sobre la erosión institucional en México. Si se elimina al árbitro electoral autónomo, la percepción global será que México deja de ser una democracia plena.

Es cierto que el INE puede mejorarse. Puede volverse más eficiente y transparente. Pero reformarlo no significa destruirlo. Cualquier intento de concentrar sus funciones en el gobierno es una amenaza directa a la democracia y debería encender todas las alarmas de una sociedad que aspira a vivir en libertad.

La historia demuestra que cuando los gobiernos controlan las elecciones, lo que sigue es el autoritarismo. México no necesita un nuevo partido hegemónico, necesita instituciones fuertes que garanticen que el poder puede cambiar de manos en paz, cuando la ciudadanía así lo decida.

Si Morena está tan seguro de su respaldo popular, debería ser el primero en defender al INE. Si no lo hace, queda claro que su objetivo no es fortalecer la democracia, sino asegurarse de no perder el poder. Y cuando eso pasa, ya no estamos ante un gobierno democrático.

CATEGORIES
Share This
error: Content is protected !!