
A 19 años del estallido social, organizaciones acusan traición de Salomón Jara y llaman a reconstruir el movimiento en Oaxaca
A diecinueve años del estallido social en Oaxaca y casi tres años después del inicio del gobierno de Salomón Jara, autoproclamado como la “primavera oaxaqueña”, diversas organizaciones sociales han denunciado una profunda traición a los ideales del movimiento social.
Estas agrupaciones acusan al gobierno de Salomón Jara de incumplir las promesas de transformación, dejando en una posición vulnerable a los movimientos que en su momento lograron avances significativos en la lucha por los derechos de los oaxaqueños.
Durante la Primera Asamblea por la Reconstrucción del Movimiento Social en Oaxaca, realizada en el Hotel del Magisterio, más de cuarenta organizaciones sociales llevaron a cabo un análisis exhaustivo de las dificultades que han debilitado la protesta social en el estado.
Los participantes concluyeron que las promesas de cambio de Salomón Jara no se han cumplido, lo que ha generado un contexto desfavorable para el movimiento social frente a quienes ahora detentan el poder, evidenciando una apropiación indebida de los logros históricos.
En respuesta a esta situación, las organizaciones emitieron un llamado enérgico a sus bases para revitalizar el movimiento social que en el pasado conquistó espacios importantes. Según denunciaron, estos espacios han sido desvirtuados por el grupo de Jara, alejándose del verdadero anhelo de transformación de la población oaxaqueña.
La asamblea destacó la urgencia de reconstruir el tejido social para recuperar la fuerza y cohesión del movimiento.
Carlos Daniel Lara, integrante de la comisión política del Frente Popular Revolucionario (FPR), enfatizó la importancia de crear un espacio de reflexión y análisis que permita trazar una ruta clara hacia la reconstrucción del movimiento social en Oaxaca.
Subrayó la necesidad de realizar un balance autocrítico, en el que cada organización aporte desde su experiencia, con el objetivo de diseñar un plan de acción a largo plazo que incluya la convocatoria a una segunda asamblea y fortalezca la solidaridad entre sindicatos y entidades sociales.
La asamblea también abordó las problemáticas más apremiantes que enfrenta Oaxaca, como el abandono de las políticas públicas, especialmente en el sistema de salud, el aumento de la delincuencia organizada y la persistente violencia contra las mujeres, reflejada en el incremento de feminicidios.
Contrario a las cifras oficiales, los participantes señalaron que Oaxaca sigue siendo uno de los estados con mayor pobreza en México, sin que se vislumbren soluciones efectivas por parte del gobierno.
Felipa Cruz, de Organizaciones Indias por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO), presentó el resolutivo final de la asamblea, que reunió a colectivos y organizaciones de 70 comunidades y 336 participantes.
En este documento se reconoció la histórica lucha social del estado, desde los años setenta hasta la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO), y se subrayó la necesidad de combatir el sectarismo, el oportunismo y la traición, factores que han fragmentado al movimiento en beneficio de unos pocos, estableciendo como prioridad la unidad y la reconstrucción del movimiento social.

