
Gentrificación turística transforma Oaxaca: encarece vivienda, desplaza comunidades y prioriza al visitante sobre los habitantes locales
La ciudad de Oaxaca se encuentra en el epicentro de un proceso de transformación profunda que ha reconfigurado su dinámica social, económica y urbana. Bajo el impulso del turismo, barrios tradicionales han cambiado su rostro: casas familiares se han convertido en hospedajes temporales, los negocios locales han dado paso a cafeterías de diseño y galerías de arte, y la vida cotidiana ha empezado a girar en torno a las necesidades del visitante. Este fenómeno, conocido como gentrificación turística, ha generado debate entre quienes ven en él una oportunidad de crecimiento y quienes denuncian sus efectos excluyentes.
Un reciente estudio del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública (CESOP) del Congreso local, titulado Gentrificación Turística, concluye que varios municipios de Oaxaca han priorizado el desarrollo turístico con fines económicos, por encima de los valores y necesidades de las comunidades locales. Según el informe, esta estrategia ha impulsado la inversión privada, la valorización inmobiliaria y el embellecimiento urbano, pero también ha propiciado el desplazamiento de habitantes, el encarecimiento de servicios y una precarización laboral ligada al sector informal.
El documento destaca que la reconfiguración urbana ha traído beneficios visibles: creación de empleos, recuperación de espacios públicos, incremento en la recaudación fiscal y revitalización de ciertas tradiciones culturales. Sin embargo, advierte que estos logros no siempre se traducen en mejoras sustanciales para los habitantes originarios, quienes muchas veces no pueden sostenerse en barrios donde los precios se han disparado debido a la demanda turística.

De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), en su compendio de 2020, en Oaxaca residen al menos 22 mil 659 personas extranjeras, lo que representa un 0.55% de la población estatal. Esta cifra, que cuadruplica la registrada en el año 2000, refleja la creciente atracción del estado para personas de otras nacionalidades que buscan establecerse en zonas con alta demanda turística, lo que a su vez influye en el mercado inmobiliario y los precios locales.
Uno de los factores clave en esta transformación es la plataforma Airbnb, que actualmente registra más de 8 mil 400 alojamientos activos en Oaxaca. Con una calificación de siete de 10 en niveles de demanda, esta aplicación digital ha modificado radicalmente la forma en que se ofrece el hospedaje, impactando tanto en los ingresos del sector como en el acceso a vivienda para los residentes. La discusión pública continúa: ¿es posible lograr un equilibrio entre desarrollo económico, turismo sostenible y justicia social en Oaxaca?

