
Clientes denuncian fraude en agencia Chevrolet Oaxaca; Fiscalía investiga a exgerente y empleados por estafa
La Fiscalía General del Estado de Oaxaca (FGEO) abrió carpetas de investigación en contra de varios trabajadores y de la agencia de automóviles Chevrolet Mega Oaxaca, S.A. de C.V., luego de recibir denuncias por presunto fraude. Las primeras acusaciones formales llegaron el 4 de julio de 2025, cuando personas afectadas reportaron haber sido víctimas del delito por parte de empleados de dicha concesionaria.
Los hechos habrían ocurrido en las instalaciones de Chevrolet Mega Oaxaca, ubicadas en Periférico número 302, colonia San José La Noria, en la ciudad de Oaxaca de Juárez. Tras recibir las denuncias, la Fiscalía activó los protocolos de investigación ministerial, con el objetivo de reunir pruebas que sustenten la teoría del caso y permitan brindar una respuesta efectiva a las víctimas.
De acuerdo con los resultados preliminares, las autoridades identificaron patrones coincidentes en el modus operandi de los casos denunciados. Cómo resultado de las investigaciones se detectaron similitudes en las maniobras utilizadas para cometer el fraude, lo que refuerza la hipótesis de una operación sistemática dentro de la agencia.

Como parte de las diligencias, la FGEO solicitó un oficio de colaboración a la Secretaría de Movilidad y Transportes de Oaxaca para confirmar si los vehículos involucrados fueron dados de alta en los registros oficiales. Al mismo tiempo, hizo un llamado a otras posibles víctimas a presentar sus denuncias y sumarse al proceso de justicia y reparación.
Mientras tanto, por segundo día consecutivo, un grupo de personas afectadas protestó frente a la concesionaria ubicada en el bulevar Eduardo Mata. Más de 30 clientes aseguran haber entregado sus vehículos como parte del enganche para adquirir una unidad nueva, la cual nunca les fue entregada, y acusan a la gerencia de negarse a responder por el fraude.
Los manifestantes señalaron directamente a Donato Cárdenas Flores, exgerente de la franquicia Chevrolet, así como a los agentes José Rodolfo Barrera Rodríguez y Jesús Manuel Martínez Gijón. De acuerdo con los testimonios, estos individuos recibían vehículos o pagos sin que las transacciones quedaran registradas oficialmente, dejando a los clientes sin automóviles ni respaldo documental.

Los denunciantes afirman que los vehículos “desaparecían” o no eran dados de alta, lo que complica su recuperación. La marca Chevrolet ha intentado deslindarse de responsabilidad argumentando que los implicados ya no laboran en la agencia. Sin embargo, las víctimas exigen que la empresa responda ante lo que califican como un fraude de gran magnitud y que se repare el daño causado a decenas de familias.

