
Organizaciones y defensores del territorio exigen a Salomón Jara mayor atención y eficiencia en el combate a incendios forestales
Mediante un comunicado urgente, más de 150 organizaciones y personas defensoras de derechos humanos e indígenas exigieron a las autoridades federales y estatales atender con urgencia la crisis provocada por los incendios forestales en Oaxaca. Demandaron una respuesta rápida, eficaz y coordinada que incluya recursos materiales, personal capacitado, presencia en las zonas afectadas y trabajo conjunto con las autoridades locales. Advirtieron que, pese a contar con tecnología y protocolos consolidados para el combate de incendios, la respuesta institucional sigue siendo ineficiente, dejando en manos de las comunidades la tarea de enfrentar las llamas.
La denuncia surge mientras diversas comunidades como Santo Domingo Tomaltepec, Santa Catalina de Siena, San Francisco Lachigoló y Santiago Ixtaltepec luchan contra incendios que ya han consumido más de 500 hectáreas de áreas forestales y pastizales. Ante la falta de atención, pobladores han recurrido a bloqueos carreteros para exigir la intervención de las autoridades. En San Felipe Zapotitlán, Villa Sola de Vega, mujeres y hombres reportan que llevan más de 24 horas combatiendo un incendio descontrolado que amenaza sus hogares y tierras. En la Sierra Sur, la situación también es alarmante, con al menos tres incendios activos en la región de los Ozolotepec.
La Comisión Nacional Forestal (Conafor) informó que actualmente hay al menos 99 incendios activos en el país, con mayor concentración en estados como Chihuahua, Michoacán, Oaxaca, Guerrero y Morelos. En 2023, por primera vez, la superficie afectada por incendios superó el millón de hectáreas. Ese mismo año se rompió un récord con 1,672,216 hectáreas quemadas, lo que las organizaciones consideran una advertencia clara de la gravedad creciente de esta problemática.
El comunicado también subraya que la crisis climática ha intensificado la incidencia y la severidad de los incendios forestales. El uso masivo de combustibles fósiles, responsable de dos terceras partes de la huella ecológica global, seca los bosques, haciéndolos más vulnerables al fuego. A esto se suma la alteración de los patrones de viento y clima, lo que complica aún más los esfuerzos de contención. La pérdida de cobertura forestal, además, reduce la capacidad de captura de carbono y agrava el calentamiento global.
Ante este escenario, las organizaciones llamaron a actuar con responsabilidad y urgencia para evitar que los incendios sigan devastando territorios y comunidades. Reiteraron que son los pueblos y naciones originarias quienes, una y otra vez, muestran la mayor organización, solidaridad y fuerza frente a estas catástrofes. Sin embargo, recalcaron que no deben seguir enfrentando solos una emergencia de esta magnitud y exigieron que se garantice su derecho a la protección y a un ambiente sano.

