Comunidades originarias defienden su autonomía y su derecho ancestral para preservar el cultivo del maíz nativo

Comunidades originarias defienden su autonomía y su derecho ancestral para preservar el cultivo del maíz nativo

Comunidades, organizaciones y personas defensoras del maíz nativo, reunidas en Guelatao de Juárez, en la Sierra Norte de Oaxaca, como parte de la Red en Defensa del Maíz, ratificaron su compromiso con la preservación y libre manejo de las semillas nativas. En el encuentro, expresaron su rechazo a normativas y programas oficiales que limiten su autonomía y atenten contra la continuidad de su milenaria agricultura heredada de sus ancestros.

Reunidos en la sede de la Unión de Organizaciones de la Sierra Juárez de Oaxaca (UNOSJO) los días 12, 13 y 14 de noviembre, los representantes de las comunidades reafirmaron su conexión con la milpa y su lucha por defender sus territorios ante proyectos como la minería, las hidroeléctricas, los monocultivos y otros megaproyectos que, según denunciaron, violan su soberanía y dañan el equilibrio ambiental.

En un comunicado, tras el evento, la Red en Defensa del Maíz destacó que las soluciones a los problemas ambientales, climáticos y alimentarios deben surgir desde las comunidades mismas. Por ello, rechazaron las tecnologías genéticamente modificadas, los paquetes de “asistencia” estatal y los mecanismos de propiedad intelectual que buscan regular el uso de semillas nativas. Subrayaron que la autonomía alimentaria se encuentra en el respeto a su potestad colectiva para guardar, intercambiar y sembrar libremente estas semillas.

También enfatiza la importancia de mantener sus territorios libres de agrotóxicos y de cualquier programa que promueva la “digitalización” de la agricultura o las llamadas energías limpias que conllevan impactos ambientales ocultos. Resaltaron que las políticas públicas suelen ser contrarias a las necesidades de las comunidades y denunciaron que los intereses empresariales prevalecen sobre los derechos de los pueblos.

La Red denunció los Tratados de Libre Comercio (TLC) como instrumentos que imponen normas que restringen el uso y manejo de las semillas nativas en beneficio de corporaciones transnacionales. En este contexto, exigieron que los recursos destinados al desarrollo se entreguen directamente a las comunidades, sin mediaciones de operadores estatales o programas asistencialistas.

También se pronunciaron contra la violencia que afecta a los pueblos originarios, especialmente en Chiapas, donde comunidades que buscan vivir en paz enfrentan crecientes agresiones. Las y los participantes destacaron la importancia de fortalecer las resistencias locales, tanto visibles como invisibles, y reconocieron que estas son posibles gracias a las relaciones comunitarias y los territorios que las sostienen.

Finalmente, llamaron a construir alianzas nacionales e internacionales para proteger sus derechos y su cultura agrícola, vinculándose con organizaciones como la Vía Campesina y el Colectivo de Semillas de América Latina. Subrayaron la urgencia de salvaguardar las variedades nativas de semillas mediante medidas jurídicas que impidan su privatización y uso comercial sin el consentimiento de los pueblos.

Con un mensaje de unidad y esperanza, las comunidades reiteraron su compromiso con la defensa del maíz, la agroecología y la vida misma, cultivando no solo la tierra, sino también la memoria, la resistencia y la esperanza de un futuro digno para las próximas generaciones.

CATEGORIES
Share This
error: Content is protected !!