Nuevo pacto
El temor y la incertidumbre que impacta a nuestro ánimo cada vez que vemos los tuits de Donald Trump han sido un poderoso incentivo para obligarnos a reflexionar sobre la gran necesidad de mantenernos unidos y expresar nuestro apoyo al Presidente como líder de nuestra nación, muestra de ello es la respuesta del propio Andrés Manuel López Obrador.
Sin lugar a dudas, es correcto que el titular del Poder Ejecutivo no asista a la reunión de la próxima semana ante la actitud de Donald Trump, de hecho, no es lejano pensar que el tuit de éste, diciendo que “si no pagamos el muro, mejor que no haya reunión”, fue la respuesta a las opiniones que diferentes y significativas voces políticas expresaron al presidente Enrique Peña Nieto en torno a que no aceptara la reunión hasta que Trump asumiera una actitud diferente.
Sin embargo, no podemos desconocer nuestra desventaja, por lo que es importante, en primer lugar, intentar no romper totalmente la relación, que los secretarios de Relaciones Exteriores y de Economía sigan manteniendo la comunicación en los diversos temas que ya están discutiendo en este momento y, en segundo lugar, es fundamental no sólo reaccionar, sino construir un plan emergente a partir de un gran acuerdo entre los diferentes actores sociales, políticos y económicos de nuestro país ante la nueva circunstancia en la que estamos inmersos.
No es imposible pensar en un pacto en el que, incluso, algunos personajes que han sido detractores sistemáticos de la actual administración firmen diversos acuerdos para enfrentar la coyuntura que, como se percibe, podría durar todo el mandato de Trump. Los tres Poderes de la nación y algunos gobernadores ya habían emitido sendos acuerdos de recortes presupuestales y gastos para enfrentar el gasolinazo, por lo que no sería extraño que ahora se logre conjuntar esfuerzos con base en diseñar una política pública de Estado que permita no sólo un plan de austeridad, sino de estrategia de desarrollo sustentable basado en rubros como el de turismo e inversión industrial para mitigar el efecto negativo en lo económico. Seguramente nunca cubriremos el déficit que se producirá por la actual política internacional, pero no hacer nada y pensar que las cosas cambiarán por sí solas o anteponer los intereses electorales a la unidad nacional tendría efectos peores para todos los mexicanos.
Editorial

