
CONTRAFUEGO … «La fuente de la corrupción» por Aurelio Ramos Méndez
De modo imperceptible pero inexorable, con el arranque de las pre-precampañas electorales empezó también a ser elaborada la previsible enorme factura que los mexicanos todos –de los recién nacidos a los más longevos– tendremos que saldar por concepto de corrupción durante el sexenio 2024-30.
El monto, claro está, dependerá de quién llegue al poder; pero, es imposible descartar que el ganador pueda decirle a cada mexicano raso lo que a la cándida Eréndira le dijo su abuela desalmada: “No te alcanzará la vida para pagarme”.
Es así, porque la peor herencia que la oposición a la 4T le dejará al país es el altísimo costo del sistema electoral, en particular las campañas, que a su vez constituyen la incubadora de la deshonestidad gubernamental, empresarial y social.
Deshonestidad de la cual son paganos los ciudadanos comunes, el presupuesto esquilmado, las obras públicas inconclusas, las escuelas sin baños ni mesabancos, los hospitales como elefantes blancos, sin médicos, equipo ni medicamentos; el desarrollo postergado…
Es tan desmesurado el gasto que debe hacerse y tan fácil de ocultarlo en dobles contabilidades y reportes alterados que terminan en la impunidad –Lorenzo Córdova podría dictar conferencias sobre este tema–, que es factible adelantar un karma.
Quienes vestidos de blanco llenaron las calles y corearon “¡el INE no se toca!”, lo mismo que quienes con su voto llevaron al Congreso a los legisladores que atajaron la reforma, constitucional y legal –el Plan B–, se arrepentirán más que Judas.
Otro tanto harán quienes salieron a gritar en defensa de la Corte, cuyos ministros –todos menos Loretta Ortiz y Yasmín Esquivel—hundieron la reforma y con ello preservaron el exorbitante costo.
Los nueve ministros sepultureros, en cambio, esbozarán una sonrisa sardónica ante el impacto de la densa corrupción en la vida de los mexicanos de a pie, con la suficiencia de quienes saben que sus regios sueldos inconstitucionales los ponen a salvo de todo perjuicio.
El demencial costo electoral preservado por el INE de Córdova, la oposición parlamentaria y la Corte será fuente de corrupción, con cargo al bolsillo de todos los mexicanos.
Tan descomunal es el costo de las campañas y tan frágil la normatividad en cuanto a topes, que los candidatos, en especial los adversarios del gobierno, llegarán a las votaciones debiendo hasta la camisa.
Sin financiamiento oficial público ni privado y sin préstamos en efectivo o en especie, y menos aún sin los dineros calientes que nadie ve pero existen, el ganador habría tenido que vender sus órganos vitales para cubrir el importe.
En este punto del muy democrático proceso electoral aparecen los inversionistas, proveedores, apostadores y vividores de la política, que a punta de créditos –gane ahora y pague después—rescatan candidatos en apuros.
Se trata de empresarios, directivos de corporaciones nacionales y extranjeras, caciques políticos, propietarios de medios, capos de la delincuencia, que disfrazan de adhesión ideológica y política su ánimo de lucro.
Ellos cubren gastos de propaganda, encuestas, traslados, reuniones, comilonas y hasta limpias con brujos y hechiceros, naturalmente a cuenta del presupuesto y en menoscabo de las acciones y programas públicos.
Rigen valores entendidos. Ni siquiera es necesario verbalizar compromisos, pero es obvio que el acreedor espera recuperar con réditos su inversión.
¿Cómo? En contratos de obra inflados, licitaciones amañadas, proveedurías ficticias, devoluciones de impuestos, favoritismo en medidas regulatorias, cargos burocráticos y toda suerte de prebendas y canonjías.
Sin dejar de considerar que el Presidente –el esquema también aplica para gobernadores y alcaldes– que accedió al poder por esta vía, deben no sólo cubrir el fiado y el feriado sino también garantizar su propia ganancia.
Con lo cual a la gente –no hay economía que alcance– le llegan migajas presupuestales.
La primera semana de las pre-precampañas dio la medida de la corrupción que podría enseñorearse a lo largo de próximo sexenio, si los momios hacen de las suyas y triunfa la oposición.
De ninguna manera esto significa eximir de riesgos a los prospectos presidenciales de Morena. Sólo que ni con la mayor inquina se puede negar la austeridad reinante, ni que la 4T no es la primera opción de los adinerados y menos del poder mediático.
Los medios de comunicación protagonizaron una costosa bufalada en la cobertura de los registros de aspirantes del Frente Amplio por México.
Fue de tal dimensión el despliegue que, en el caso de la escogida mediante dedazo por Claudio X., la panista Xóchitl Gálvez, podría decirse que un solo día equivalió a un mes entero de figuración en las mañaneras, y sin necesidad de amparo ni derecho de réplica.
¿A cuánto habrá ascendido, en el inicio apenas de la pre-precampaña frentista, la inversión de los dueños de periódicos o concesionarios de radio y televisión, y cuáles son las expectativas de estos en lo tocante a recuperación de su dinero?
¿Cuántos y quiénes de estos empresarios financiarán tanto al Frente como a Morena, seguros de que por grande que sea el desembolso resultará recuperable con creces?
Lo dicho: con el arranque de la selección de candidatos y gracias a la oposición, el INE de Córdova y la Corte ha empezado a soplar en nuestro país el viento de la desgracia.
Un viento que en la novela garciamarquiana provocó un incendio y precipitó el triste destino de Eréndira, y en la realidad mexicana detonará una inconmensurable corrupción.
Hasta el punto de que el próximo Presidente podrá decir de cada mexicano lo que de la niña también llegó a lamentarse la matrona desalmada: “A este paso le harán falta como doscientos años para pagarme”.
BRASAS
¿En qué clase de mente puede germinar una ruindad de calibre superior, como la deslizada el jueves desde El Financiero, la advertencia de que el gobierno podría atentar contra la integridad física de Xóchitl Gálvez antes que permitirle triunfar en las urnas?
¿No estamos los mexicanos, ante semejante desafuero, al margen de banderías partidistas, en la obligación cívica y moral de gritar “¡basta!”, y advertirles a los violentos que aun en la política no todo se vale?
La depravada aseveración fue unívoca, sin margen de duda, apenas mal disimulada en una columna titulada Cuidar a Xóchitl, en la que se hicieron afirmaciones del tenor siguiente:
Que para la panista había una noticia buena y una mala, ésta que necesita protección para llegar sana y salva a la elección, porque quienes gobiernan han dado prueba de que no son demócratas y van a intentar bajarla a la buena o a la mala.
Que ya es víctima de insultos y agresiones verbales, en primer lugar del Presidente, quien alienta la ira en contra de ella llamándola empleada de la oligarquía.
Que la hidalguense no se enfrenta a demócratas y que en el espectro del grupo gobernante hay ligas con el crimen organizado.
Peor. Que está probado cómo un cártel criminal, el más poderoso del mundo –nada menos–, ha fungido como operador electoral de Morena.
Y que ese cartel ha desarrollado tal encargo no con banderines, sino a través del secuestro de opositores al partido gobernante y su impunidad ha sido absoluta.
El peligro para Xóchitl, según el columnista, es mayúsculo, porque hay una confusión –y en amplias regiones franca fusión– entre gobernante de Morena y narcos, secuestradores y bandas de extorsión.
Y Xóchitl anda en bicicleta, observó con malignidad y más con el deseo que con la razón el periodista, quien por lo mismo concluyó:
No es una actitud responsable dejarla sola. Hay que cuidarla.
Señalamientos que pasarían inadvertidos si no fuera porque provienen de las madrigueras del salinato. O sea, de un entorno familiar y político en el que saben lo que dicen.
Lo saben porque pública y reiteradamente algunos de sus integrantes han sido señalados de vinculación con la violencia, la delincuencia, el crimen organizado, el narco…
De esos tenebrosos ámbitos surgió la columna. Se registra.
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–Para qué va… No la van a dejar entrar –le vaticinó un periodista a Xóchitl Gálvez, el jueves 8 de junio, en el Senado.
–Ya lo sé. ¡Pero, la cosa es hacer desmadre! –se sinceró, sonriente, la panista, y adelantó que el lunes 12 acudiría al Palacio Nacional.
Sostuvo por unos minutos una animada conversación con reporteros, entre leperadas y albures. Habló sin recato de sus apetitos más íntimos; de su gelidez ante ciertos personajes y sus furores frente a otros.
–¿Nada le recrimina su marido? –quiso saber ante tanto desparpajo uno de los presentes.
–Él es un hombre maravilloso… Es músico –informó la legisladora.
–Entonces…, él toca –terció alguien con picardía.
Exultante, Xóchitl dejó escapar una carcajada y se alejó, pero refrendó su decesión de intentar entrar a la mañanera para cumplir su propósito.
Que no era hacer valer un amparo reconociéndole un discutible derecho de réplica en ese foro, sino “hacer desmadre”.
Valga este detrás de cámaras para ayudar a disipar la extendida suposición de que la hidalguense hace política ruda, pero alegre, limpia y con seriedad. Nada de eso.
El día D llegó al Palacio en bici, intentó franquear el portón a sabiendas de que no le sería permitido, y vino el escándalo.
Con una batahola –un gran desmadre– inició la jornada que según algunos marcó su despegue como prospecto presidencial.
Es de reconocerse asimismo el esmero de la candidata para hacer del lenguaje soez una declaración de principios.
Y una herramienta que José Ángel Gurría tendrá que usar en la confección del programa de acción del Frente Amplio.
Nadie puede acusarla de que no se aplica en sus intenciones, si ya consiguió hacer del lenguaje prostibulario el modo de relación habitual entre sus correligionarios.
Y, si busca romper el récord de empleo de obscenidades por minuto, sin reparar en distinciones de lugar entre la calle, las sedes partidistas, los recintos parlamentarios y aun los templos.
Le disputa fuerte el campeonato a Alito Moreno.
Pero, no nos dejemos engañar. Ella emplea la grosería, la ofensa artera, la insolencia y el atrevimiento de un modo calculado, estratégico.
Sabe que las vulgaridades tienen mayor efecto persuasivo y supone que la nivelan con los ciudadanos comunes. Le permiten fingir: “Soy una de ustedes”.
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Lanza en ristre, Manuel Bartlett encaró con determinación al lenguasuelta Germán Martínez Cázares, quien lo llamó asesino de la democracia, ladrón de votos y otras lindezas. Remanentes de la elección del 88.
El director de la CFE habló con Ciro Gómez Leyva, a quien le dijo que en aquellos comicios el PAN estableció un contubernio con Carlos Salinas y con ello traicionó a Cuauhtémoc Cárdenas.
“El PAN no quería que el Presidente fuese Cárdenas, sino Salinas”, le dijo.
También negó haber pronunciado la frase “se cayó el sistema” y aseguró que el autor fue Diego Fernández de Cevallos. Falso.
Digamos, antes de seguir, que lo más llamativo de la conversación de Bartlett con el famoso periodista fue la manera como éste –vehemente, servil, descaradamente parcial– defendió al Jefe Diego.
Se ganó a pulso Ciro la distinción como el mejor defensor de oficio del rábula panista.
En cuanto a la frase que marcó para la historia el fraude salinista, consta a los presentes y en las grabaciones de la sesión de la Comisión Federal Electoral el día de las votaciones, que fue pronunciada por Bartlett.
La dijo, sí, aunque sin el menor asomo de perversidad, como mera información, simple referencia de un hecho técnico.
La expresión fue retomada instantes después por el representante del Frente Democrático, Jorge Alcocer Villanueva, quien se extrañó por la suspensión del conteo de votos.
“… ahora nos dice (Bartlett) que se cayó el sistema…Bueno, no sabemos si con ele o con i griega”, expresó con sarcasmo.
Vino el turno de Diego, quien se apropió de la frase de Bartlett y capitalizó la supuesta duda de Alcocer, imprimiéndole un sentido malévolo.
“No se cayó, sino que más bien se calló el sistema”, dijo histriónico, aspaventoso, trabajando para Salinas.
RESCOLDOS
Las corcholatas morenistas pueden ser no malas sino pésimas y el gobierno decepcionante, pero esto no significará que los ciudadanos abrazarán la oposición. Están ansiosos de que se concreten las transformaciones prometidas en 2018. Los adversarios de la 4T se muestran eufóricas, abstraídos de la realidad, ebrios de dicha con su abanderada, palpando en el bolsillo la victoria. Pero los votantes nada quieren saber de los mismos a quienes echó a escobazos y no han dado ni la más leve señal de autocrítica…
Una parte mínima de Movimiento Ciudadano está lista para subirse a la bici de Xóchitl; pero la mayoría persiste en que con Va por México, ni a la esquina. El grueso de quienes repudian este batiburrillo de membretes ya enfila hacia Morena…
Descanse en paz Porfirio Muñoz Ledo, un político fuera de serie. Talentoso, culto, nacionalista, demócrata; de convicciones firmes y ajeno a la solemnidad…
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