CONTRAFUEGO … «Omnipresente sucesión» por Aurelio Ramos Méndez
Aurelio Ramos Méndez
Con un fardo de problemas, a cual más peliagudo, así llegó 2023; año que en lo político y para todos los efectos prácticos, en nuestro país no tendrá doce sino 18 meses.
Durante este lapso los mexicanos presenciaremos trepidantes y aun peligrosas confrontaciones entre las distintas fuerzas, antes de cerrar el atípico ciclo con la elección presidencial de julio de 2024.
En el alijo del nuevo año se halla desde luego el cúmulo de calamidades que ya nos azota: errático curso de la pandemia, inseguridad pública, violencia inaudita, inflación, desempleo, pobreza, insuficiencia de servicios básicos de salud, educación, alimentación, vivienda…
Y nuestro pan de cada día: los escándalos de corrupción e impunidad de las élites y la clase política y gobernante.
Cada uno de estos rubros presenta condiciones de verdadero desastre, mas su atención tendrá que esperar. Nuestros políticos estarán entretenidos en la omnipresente sucesión.
En la disputa por la grande este peculiar año las escaramuzas arrancarán sin demoras.
En pocos días comenzarán en el amasijo de membretes Unidos las negociaciones para definir el procedimiento de selección de un candidato presidencial, aun sin saberse bien a bien si habrá alianza opositora.
Como parte de este espectáculo veremos jaloneos, codazos, mordidas, empellones y patadas en las canillas entre aspirantes de las diversas fuerzas, en las cuales –salvo Morena– por ningún lado se perfilan políticos con espolones.
Los patrocinadores de la oposición, cuyo rostro visible es Claudio X. González, ya renunciaron a la posibilidad de dar un campanazo con una cara nueva, una candidatura poderosa, digna del desafío que plantea el objetivo de vencer al partido del gobierno.
No dan señales de imaginación ni siquiera porque tienen sobre sí el fuete de la comentocracia, que les reprocha ineptitud sino atolondramiento.
Uno de los analistas más reconocidos, Jesús Silva Herzog, de plano dio a entender que la derrota opositora ya es inevitable.
Con tono que traslucía hartazgo y fatiga, les recriminó a los dirigentes de este sector el que no han logrado cambiar la conversación pública y son sólo reactivos. “Responden cotidianamente a las pistas de Palacio y no son capaces de ocupar el centro del espacio público”.
La oposición –les dijo—presenta “debilidad esencial” y la mayor “es la torpeza con la que se mueve hacia la elección presidencial. El tiempo pasa y las confusiones en ese frente son enormes”.
Peor. Mientras en el oficialismo hay competidores abiertos y una ruta clara, “la oposición no tiene baraja ni ruta”.
Es inmenso el desconcierto y más grande aún la desazón. “La formación de una candidatura competitiva exige tiempo, sobre todo en un frente opositor que no ha encontrado figuras que hagan sombra a los personajes del régimen”, escribió Silva Herzog en su columna de Reforma.
Y añadió que prospectos “no aparecen en el congreso, ni en los gobiernos estatales, ni en la estructura de los partidos”.
De modo que, tal como ahora están las cosas, cuatro fuerzas por lo menos lanzarán a sus gallos.
Una, Morena, partido gobernante al cual, de mantenerse unido –condición paradójicamente cada vez menos improbable– la oposición toda le hará lo que el viento a Juárez.
Más con las vísceras que con el cerebro, opinadores interesados en atizar pleitos intentan emponzoñar la relación entre los aspirantes morenistas, con la esperanza de alzarse con algún disidente.
Tendrá que perseverar en sus afanes, pues por lo pronto Marcelo Ebrard ya declaró que peleará con denuedo la estafeta, pero ni dopado abandonaría Morena en caso de perder la nominación mediante encuesta.
El segundo candidato provendrá de la denominada alianza opositora, con la morralla del PRI, PAN y PRD, siempre y cuando San Martín de Porres obre de nuevo el milagro de reunir en el mismo plato a gato perico y perro.
La tercera, de Movimiento Ciudadano, cuyos dirigentes no quieren juntarse con los aliancistas ni pa la foto, y la cuarta, de la ultraderecha, si a ésta la asaltara el remordimiento.
¿Qué cómo está eso? Si sumado el PAN a la pedacería los ultras se resistieran –por ejemplo—a mezclarse con exmilitantes de la Liga Comunista 23 de septiembre, porque les resultase insultante ir juntos, víctimas y victimarios del líder empresarial Eugenio Garza Sada y optasen por poner tienda aparte.
En los próximos meses pues se exacerbarán las pugnas dentro de los partidos. Y se recrudecerá el debate público en torno a las acciones u omisiones del gobierno.
La oposición deberá aplicarse a fondo para ser eficaz y golpear a la 4T donde le duele. Por el momento, están en un predicamento los rivales de Amlo.
Este año empezarán a entrar en operación las obras emblemáticas de la presente administración, esas que la población respalda pero la oposición ha intentado torpedear tan absurda como inútilmente.
Vienen por lo mismo los costos de la obcecación. De persistir en su actitud cerril los opositores no conseguirán ni un voto adicional a los escasos que ya tienen; pero, de mostrar un mínimo de simpatía con tales obras, tampoco. Es demasiado tarde, equivaldría a mostrar el cobre y reconocer su oportunismo.
A lo largo de este peculiar y decisivo 2023, a los antagonistas del obradorismo por lo visto no les quedará más que emular al tozudo pueblerino del chiste, aquel que caminaba en la cuneta porque el camino lo había pavimentado el partido opositor.
Y por esa vía su aislamiento será mayor.
BRASAS
No fue lo peor el menesteroso desempeño del periodista Carlos Zúñiga Pérez, de Milenio, en la entrevista televisiva que enfadó a la diputada Patricia Armendáriz y la llevó a ofrecer disculpas públicas por su intemperancia.
Lo peor fue la defensa de la estitiquez intelectual del comunicador por parte del gremio periodístico y la revictimización a la legisladora con injustas críticas.
Tal entrevista no pasaría la aduana ya no digamos de un examen profesional o de una tesis, sino una prueba de la primera clase de periodismo. Mas a pesar de sus deficiencias, ha quedado tristemente inscrita en los anales de la solidaridad gremial.
Implicaría desperdiciar espacio y tiempo el transcribir el indigente interrogatorio. Baste referir –el video está en la red para quien quiera reírse— que, contra todos los cánones del focio, Zúñiga no abrió con una pregunta sino una afirmación apodíctica lo que se presumía un honrado intercambio de criterios.
Instalado en el papel de magistrado del TEPJF, le dijo a la morenista que apoyar con espectaculares a Claudia Sheimbaum transgrede la Constitución y constituye un acto anticipado de campaña.
Armendáriz repuso que nones, pero –vuelve la burra al trigo— el entrevistador le dijo ‘¡cómo que no!’, y así tres veces. Ella que no, el que sí, sin más sustento que su ronco y regio pecho.
¿En qué libro habrá leído Zúñiga que es papel del entrevistador rebatir al entrevistado?
¿Con base en que manual logró forjarse esa personal mayéutica consistente en explorar la opinión del otro a punta no de preguntas sino de afirmaciones inapelables?
Deficiencias de parvulitos aparte, el conductor de Milenio cosechó amplio respaldo; aunque uno solo de estos le hubiera bastado para aprobar la asignatura…
“¿Cómo ven la actitud de la diputada @PArmendarizMX con mi compañero @Carloszup?”, preguntó por Twittter el maestro de periodismo, El Teacher Joaquín López Dóriga.
Y, con depurada maestría para deslizar vilezas, añadió: “Tal parece que es la consigna”.
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En su primer mes en el poder Salomón Jara ya dio color de su estilo personal de gobernar: Verboso, pero sin discurso propio, y lindante en la demagogia.
Y, en absurda imitación extralógica, con idéntica retórica –las mismas palabras, los mismos tópicos y lugares comunes—a la que emana del Palacio Nacional, en la mayoría de los casos sin consecuencias.
El mandatario oaxaqueño por lo visto intentará asimismo mantener en permanente movilización su base electoral, lo cual anticipa un sexenio de desgastantes confrontaciones y resistencias al cambio.
Por lo pronto, a lo largo del año veremos la instauración de las políticas públicas no sólo de un nuevo gobierno sino de un nuevo régimen.
Con la legitimidad indiscutible derivada de su elección con 60 por ciento de la votación emitida, estará en su derecho de plantear y tratar de concretar tales políticas.
Se requerirá por ello de un mayor escrutinio ciudadano sobre el poder público; más ojos para vigilar con rigor, pero también con honestidad al gobierno. Está de por medio el interés de todos los oaxaqueños.
RESCOLDOS
Pisando fuerte entró Lula da Silva a su tercer periodo en la presidencia de Brasil. Revocó diversas medidas en materia de armas y medio ambiente adoptadas por Jair Bolsonaro. Firmó en total trece decretos, que anticipan la revisión de otras medidas para cambiarle hasta el modito de andar a la herencia de su ultraderechista antecesor. Y en 30 días levantará la reserva del secreto hasta por cien años sobre diversos aspectos de la administración pública. Se entiende porqué Bolsonaro huyó con la cola entre las patas hacia Estados Unidos…
En nuestros lares, las poderosas fuerzas conservadoras librarán hoy una batalla decisiva para tratar de apropiarse del Poder Judicial. Este día será elegido el nuevo presidente de la Corte y la carta fuerte del bocabajeado PRIAN es el ministro Alfredo Gutiérrez Ortiz Mena. Lleva las de ganar, pese a que su perfil de probado sirviente de la oligarquía. La 4T se quedó sin fichas con el escándalo del plagio de tesis de la ministra Yasmín Esquivel. ¿Ganará el facilitador de la devolución de impuestos por centenares de millones de pesos a grandes corporaciones?
“Un vecino queridísimo y amigo”, así se refirió en los angustiantes momentos del atentado contra su vida Ciro Gómez Leyva a Manlio Fabio Beltrones. Con estas palabras, sin embargo, también se develó como altoparlante del sonorense en el caso Colosio. Cosa de recordar que Ciro les ha servido a sus audiencias reportajes y hasta libros sobre este caso, del cual Manlio ha sido pieza clave e interesada: personero de Carlos Salinas, interrogador de Mario Aburto, deliberado enmarañador del asunto…
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