
Los altares de muertos serán “austeros”, dicen oaxaqueños
“Este año, los altares de muertos serán `austeros’; no podemos gastar mucho porque todo está caro”.
Así lo expresaron a Tiempo de Oaxaca diversas personas cuando realizaban sus compras en el Mercado de Abasto.
Doña Reynalda García calcula que este año se gastará por lo menos 4 mil pesos en su altar. “Los precios están elevados, está caro el pan, la carne; las flores. Para acabarla de amolar, la flor silvestre no se dio, porque las lluvias han sido escasas”.
“Ya compramos en Zaachila el chocolate y el mole. Nos falta comprar frutas y las velas. No crea, debemos tener un guardadito para poder armar un altar; el precio de los productos está por las nubes”.
En tanto, doña Teresa dice que está lista para recibir a los difuntos. “Somos cuatro hermanos y nos dividimos el gasto para adquirir todo para el altar, pero también para visitar la sepultura de mis familiares que se nos han adelantado. Yo soy de Xoxo y ahí acostumbramos velar a nuestros difuntos en el panteón, entonces necesitamos dinero para comprar flores, velas y veladoras.
“Yo calculo que gastaremos 5 mil pesos en las ofrendas. Igual que el año pasado, tal vez menos productos porque todo está muy caro. Este año los altares serán austeros. No podemos gastar mucho porque hay otras prioridades. Pero tampoco debemos olvidar nuestras costumbres. Yo les inculco esta tradición a mis hijos. Es una tradición muy bonita”.
Risueña, con buen humor, doña Avelina Santos, de 87 años, dice que esta fiesta le gusta mucho. “Antes, cuando era muchacha gastaba mil pesos para poner un altar. Ahora mil pesos no sirven para nada. Ya no hay nada de veinte pesos; todo de cincuenta para arriba. Yo le voy a poner a mi esposo que ya murió a mis padres, a mis hermanos, un altar que lleve lo necesario. Su pan, su chocolate, su molito, su frutita y su mezcalito; eso sí que no debe faltar”, refiere y suelta una carcajada.
“Tenemos la creencia de que los difuntos vienen a visitarnos desde el 31 de octubre. Para ese día ya debe estar listo el altar con su vaso de agua; disponer de sillas para que descansen. Yo quisiera verlos, abrazarlos. Aunque todo está caro haremos un esfuerzo para que nada les falte”, indica.
Así, los oaxaqueños se disponen a disfrutar de una tradición que arranca la admiración sobre todo de los extranjeros.




