En Oaxaca, la celebración del Grito de Independencia será a puerta cerrada, sin público en la plazuela del Zócalo y no habrá fiestas ninguno de los 570 municipios para evitar la propagación del covid-19, afirmó el gobernador Alejandro Murat.

El mandatario estatal dijo que este protocolo sanitario se activó el año pasado ante la primera ola de la pandemia. Entonces, se determinó realizar una ceremonia dentro del palacio de gobierno con el menor número posible de servidores públicos, la escolta y algunos representantes de los tres poderes del estado.

Para este año, fueron canceladas las fiestas en la calle para evitar aglomeraciones y se ordenó restringir los bailes o festejos en restaurantes. Inclusive se determinó una suspensión de bebidas alcohólicas hasta las 19:00 horas, lo que implicó que no habrá noche libre.

Se determinó además que habrá reforzamientos de operativos de seguridad, coordinados por la policía estatal, la Guardia Nacional y el Ejército en la ciudad y los municipios con mayor riesgo por presencia de células criminales o alza en la incidencia delictiva.

Cierre del Zócalo

El gobernador Alejandro Murat instruyó cerrar el primer cuadro del centro histórico, el zócalo, la alameda y comercios, a la ciudadanía para evitar aglomeraciones y vendimia durante la noche.

El presidente de la Cámara Nacional de Restaurantes (Canirac), Alejandro Ruiz, avaló la medida aplicada y aseveró que la determinación evitará contagios de covid-19.

Mientras tanto, el Congreso local emitió un decreto que hizo extensivo a través de la Secretaría General de Gobierno para ordenar a los 570 ayuntamientos de la entidad suspender todos los festejos patrióticos en Oaxaca.

Desde la noche del Grito de Independencia hasta los desfiles cívicos, todo evento será cancelado y se advirtió que habrá sanciones ejemplares en caso de incumplir las disposiciones.

Asimismo, el Congreso estatal pidió a los municipios que hagan valer su autoridad para multar o clausurar a los negocios y giros comerciales que no acaten las medidas.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

 

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