El nuevo embajador de Estados Unidos en México, Ken Salazar, llegó este sábado 11 de septiembre a territorio mexicano, donde enunció la migración, la pandemia, la seguridad y el cambio climático como sus prioridades.

“Los Estados Unidos y México juntos somos más fuertes porque unimos las capacidades, los sueños y las esperanzas de ambos pueblos. Llego a México con un orgullo de mis raíces mexicanas y también de mis raíces estadounidenses”, declaró Salazar a los medios en el Aeropuerto Internacional de Ciudad de México.

Salazar, quien tomó juramentó del cargo ante la vicepresidenta Kamala Harris el 2 de septiembre, aún debe entregar sus cartas credenciales al presidente, Andrés Manuel López Obrador, con quien espera reunirse pronto.

El diplomático llega mientras la región lidia con un flujo migratorio histórico, con 147,000 indocumentados detectados en México de enero a agosto, el triple de 2020, y un récord de 212,000 indocumentados detenidos solo en julio por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) de Estados Unidos.

“Sé que hay otras cosas que son muy importantes para todos nosotros, (estaré) trabajando para asegurar que tengamos un sistema de migración que trabaje para los Estados Unidos y también para México”, reconoció Salazar.

El político demócrata asumirá la embajada en sustitución de Christopher Landau, quien había sido nombrado por Donald Trump en 2019 y dejó el cargo el pasado enero cuando Joe Biden asumió la presidencia.

El diplomático también llega a la Embajada mientras el Gobierno de México insiste en la reapertura de la frontera común, cerrada a viajes no esenciales desde marzo de 2020 por la pandemia de covid-19.

“Sé que también nos unimos ahora con el presidente López Obrador y la gente de México para asegurar que juntos vamos a poner esta pandemia, que ha sido una pandemia mundial, que vamos nosotros, humanos, a conquistar esta pandemia”, manifestó Salazar.

ENERGÍA

El funcionario recordó que ocupó los cargos de fiscal general de Colorado, senador y secretario del Interior en la presidencia de Barack Obama entre 2009 y 2013, cuando priorizó la transición energética.

Su gestión diplomática también estará marcada por un creciente reclamo de las empresas estadounidenses al Gobierno de Joe Biden, a quien le exigen que presione a México por las nuevas políticas energéticas que priorizan los combustibles fósiles de las empresas del Estado.

“Tenemos que trabajar, asegurar que tenemos un planeta, nuestro hogar, que le vamos a pasar nosotros a nuestros niños y a generaciones que vienen, en una condición mejor (de la) que nosotros encontramos”, comentó el funcionario sin referirse a la política de México.

SEGURIDAD

La seguridad también será otro tema prioritario, indicó Salazar.

Funcionarios del Departamento de Defensa de Estados Unidos han alertado que los cárteles de la droga controlan cerca de un tercio del territorio mexicano.

En tanto, el Gobierno de México demandó en agosto a 11 empresas que fabrican y venden armas a las que acusa de negligencia por facilitar el tráfico ilícito y producir modelos para el narcotráfico.

“También sé que la seguridad de la gente de los Estados Unidos y la gente de México es una cosa que es demasiado importante para nosotros, los dos países”, dijo Salazar sin referirse a un hecho en concreto.

 

 

Esta nota originalmente se publicó en Noticieros Televisa

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