Expertos y estudios apuntan que la pandemia de covid-19 ocasionó una acelerada digitalización, tanto que el acercamiento entre las personas y las herramientas tecnológicas se adelantó entre cinco y 10 años, ¿pero esto será suficiente como para empezar a ver ya un desfile de autos voladores en el cielo?

La respuesta puede ser afirmativa si se toma en cuenta que son cerca de 250 las empresas que han mostrado su interés y orientado esfuerzos a ello, tales como Zee Aero, Kitty Hawk, Opener y Textron, aunque esta última es la más cercana en hacer que la realidad supere a la ficción.

Bell Helicopter, una división de Textron, ha avanzado tanto que incluso anunció que uno de sus vehículos estaría disponible a través de Uber Air, una especie de taxi volador capaz de transportar a cinco pasajeros y un piloto.

El modelo Bell Nexus 4EX causó tanto revuelo que fue de las principales atracciones del Consumer Electronic Show (CES) de Las Vegas en 2020: carga hasta 272 kilos, se podrá usar en ciudades y puede operar tanto de forma eléctrica como híbrida.

Textron Aviation estableció en el primer trimestre de este año su nueva división eAviation, para incursionar en el mercado de vehículos eléctricos de despegue y aterrizaje vertical, conocidos como eVTOL.

El uso de este tipo de vehículos también se proyecta para llegar a zonas rurales como es el caso del BlackFly. Este auto eléctrico volador de dos alas y 8 hélices, diseñado por Marcus Leng, CEO de Opener, está diseñado para volar sobre el campo.

Estos vehículos se alejan cada vez más de la ficción, pues no requerirán “magia” como el automóvil volador de Harry Potter, ni será como el DeLorean de Volver al Futuro; de eso hablan los socios de la consultora McKinsey: Robin Riedel, especialista en industria de la aviación y Shivika Sahdev, socia de la practica aeroespacial en Nueva York.

Robin Riedel, especialista en industria de la aviación en NY. Foto: (Cortesía McKinsey)
¿Cómo será la experiencia de transportarse en un auto volador?, ¿cómo serán estos viajes?

Robin: Los vehículos serán relativamente pequeños en comparación con los aviones actuales, con una capacidad de uno a siete pasajeros, según el fabricante. El interior se sentirá de forma similar a los automóviles: piensa en asientos y cinturones de seguridad cómodos, climatización y ventanas para observar el paisaje.

Estos autos están en algún lugar entre los viajes de hoy y los de avión. Para algunos operadores los clientes tendrán el avión para ellos solos, otros podrán compartirlo con terceros.

La mayoría de los operadores prevén que los pilotos operen las aeronaves los primeros años.

Dado que serán vuelos cortos, la aeronave no tendrá cocina, sobrecargos, ni baños. Para abordarlo, los viajeros usarán puertos verticales que estarán en los techos de edificios altos, o podrán estar a nivel de suelo, como en un gran estacionamiento.

¿Qué tipos de viajes se harán antes de que termine la década?

Robin: Probablemente se usen dentro de las ciudades: volar desde el centro de Londres al aeropuerto de Heathrow o de Manhattan al aeropuerto JFK, pero será más difícil reemplazar, al menos no pronto, los taxis u otros transportes para recorrer un puñado de cuadras.

Shivika: Los viajes regionales, de una ciudad a otra, pueden ser otra opción. Un viajero de negocios que va de Nueva York a Washington DC podrá pagar una prima por tomar uno de estos vehículos en lugar del tren o avión. Depende del propósito del viaje.

Siempre fue un ideal tener autos que vuelan, ¿por qué ahora sí están progresando?

Robin: Ha habido una convergencia de varias tendencias en los últimos años. Primero, los servicios bajo demanda cambiaron la forma en que pensamos la movilidad. En segundo lugar, hay un enfoque de sostenibilidad que estos vehículos apoyan.

Tercero, hay una gran cantidad de fondos disponibles: inversores que quieren ser parte del próximo gran avance. Y, además, la tecnología al fin está ahí para hacer esto a gran escala.

Shivika: Estoy de acuerdo: Lo fundamental es la tecnología en las baterías. Finalmente estamos alcanzando la posibilidad física y económica de poner en marcha uno de estos vehículos.

Shivika Sahdev, socia de la practica aeroespacial en Nueva York. Foto: (Cortesía McKinsey)
¿Cuánto costará un viaje?

Robin: Inicialmente será una forma relativamente cara de moverse. Similar a un servicio de helicóptero que tiene sentido para un ejecutivo que necesita llegar rápidamente a algún lugar, pero no será así para el consumidor medio. La accesibilidad es un aspecto importante a resolver.

¿Qué se necesita para que su uso se generalice?

Shivika: El reto en infraestructura es grande. El uso inicial aprovechará la infraestructura de helipuertos y aeropuertos; por eso los traslados a aeropuerto serán los primeros casos de uso reales. También requieren infraestructura eléctrica, ya que estas máquinas consumen mucha energía con niveles de potencia altos. Obviamente esa electricidad deberá venir de fuentes renovables para que sean sostenibles.

Robin: Aún quedan muchos desafíos. Se requerirán toneladas de mano de obra calificada para hacer realidad esta visión; pero pienso que los dos mayores desafíos son la aceptación pública y la implementación de sistemas regulatorios. Ambas están relacionadas.

¿A qué te refieres?

Robin: La movilidad aérea avanzada es mucho más limpia y silenciosa que los helicópteros, pero aún hacen ruido. Algo que a la gente le preocupa; igual que la seguridad. Los accidentes serán mucho más raros que con los coches, pero atraerán más la atención. Obtener el respaldo público y la reglamentación adecuada ayudará a que la tecnología tenga la confianza y aceptación del público.

Shivika: Veo cuatro aspectos que los reguladores considerarán. El principal es la seguridad. Luego, el técnico, pues deberán certificar físicamente la aeronave, examinar partes, probarlas en diferentes escenarios.

Lo siguiente es la formación de pilotos que requerirán una certificación. Y finalmente la operación: Los viajes aéreos tienen procedimientos bien definidos para la comunicación, conectividad, despegue, aterrizaje y rutas. Será necesario que haya una versión de eso para estos vehículos.

Como mencionó Robin, los reguladores deberán asegurarse de que las comunidades participen en la toma de decisiones y que se consideren sus opiniones.

La tecnología al fin está ahí para hacer esto a gran escala. Foto: ESPECIAL
¿Dónde ven que avanzará más la movilidad aérea en 10 años?

Shivika: En 10 años mi escenario más optimista es que tendrás cientos de autos volando en una gran ciudad, pero no creo que sea una alternativa razonable a los autobuses o trenes; sin embargo, para viajes regionales y traslados al aeropuerto, definitivamente sí.

Robin: De acuerdo. De Boston a Nueva York, de Berlín a Hamburgo o de Hong Kong a Guangzhou. Viajes de corta distancia en los que puedes ahorrar 3 o 4 horas.

Al principio será sobre todo para viajeros de negocios y personas con alto patrimonio, pero eventualmente esperamos ayudar a las empresas a descubrir cómo escalar hacia una base de clientes mucho más amplia.

Hablando de sostenibilidad, ¿cuáles serán sus beneficios?

Shivika: El transporte es gran parte de nuestra huella de carbón. Si no hacemos algo con toda la red de transporte, no solucionaremos el cambio climático, por eso hay mucho entusiasmo en electrificar la forma en que nos movemos. Estos vehículos son una opción más sostenible que los helicópteros, a los que pueden reemplazar.

Robin: Lo importante no es que reemplacen a todos los autos o a una gran parte del transporte público, pues siempre será más sostenible tomar un autobús o tren eléctrico que mueven más personas por viaje. Pero para ciertos trayectos, la movilidad aérea avanzada realmente ayudará a reducir emisiones.

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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