Encontré a Dante en el tranvía n.76, así tituló Jorge Luis Borges una conferencia que impartiera en Buenos Aires en 1958. David Huerta lo evoca mientras hablamos del poeta florentino a 700 años de su muerte la madrugada del 13 al 14 de septiembre de 1321. “Borges contó que camino al trabajo se llevaba en el tranvía un ejemplar de la Comedia en italiano y un diccionario. Terminó leyéndolo sin necesidad de traducción, así aprendió el idioma, con Dante. A través de los siglos, se han publicado innumerables estudios sobre Dante. Entre los primeros está Vida de Dante, de Boccaccio —quien le pone el adjetivo ‘Divina’ a la Comedia—. El dantismo no tuvo un destino homogéneo porque el poeta de mayor influencia en Europa fue Petrarca. Dante empieza a tener un perfil definido más adelante y un apogeo en el siglo XIX. Los poetas lo entendieron temprano, lo leyeron con devoción. Borges habló sobre todo de la Comedia, escribió poemas inspirados en la obra y sus personajes. En T.S. Eliot también está presente; en Derek Walcott, el poeta de las Antillas, que tiene imágenes formidables de raíz dantesca en su libroThe Bounty, donde dice: ‘Ahora que veo esta luz del Caribe me acuerdo de la luz resplandeciente en la Comedia’. Es un baño de poesía continuo que empieza hace 700 años; no digo que constante, pero ahí está todo el tiempo la Comedia, uno de los grandes poemas. No debemos apartarnos demasiado de estos tesoros patrimoniales de la humanidad”.

Para el escritor y editor Marco Perilli, la Comedia es la más grande construcción poética, en cuanto a poemas narrativos, que se ha escrito. “Cada obra”, me platica en una reunión por Zoom, “hay que situarla en el contexto histórico que la generó. La Comedia es la única que expresa el mundo en su totalidad, no por una superioridad o jerarquización respecto a otras, no digo que Dante sea superior a Cervantes, Shakespeare o Montaigne, digo que la civilización expresada en la Comedia cabía en un contexto, en una estructura, en una forma literaria, con significados explícitos, cosa que no sucede con Cervantes o Shakespeare. Después de Dante el mundo cambió, en términos de conciencia espacio y tiempo. Para Dante el mundo era el Mediterráneo; su centro ideológico, religioso, Roma, capital del imperio y del papado. En este contexto cabía perfectamente el orden, el rigor, la lógica que utilizó para construir la Comedia y, por tanto, para expresar aquella totalidad”.

“Todo confluye en la Comedia”, continúa Perilli, “es la historia de Dante como individuo, de Dante Alighieri florentino, político, exiliado, y es la crónica de un tiempo histórico. No es casual que, en el poema, Dante sitúe el viaje en 1300, año del gran jubileo convocado por el papa Bonifacio VIII, su enemigo mortal y a quien echa al infierno estando aún vivo. Cuando Dante fungía como diplomático en Roma, fue detenido por Bonifacio VIII, mientras en Florencia, la facción enemiga llegaba al poder. Dante se quedaría sin poder, sin patria, sin pertenencias. Así comienza su peregrinación de 20 años por toda Italia. Dante, consciente de toda esta vivencia, sitúa el viaje al más allá en el año escogido por su enemigo como el gran parteaguas en la historia de la cristiandad. Es interesante la posible interpretación del primer verso de la Comedia: ‘A mitad del camino de nuestra vida’. Quiere decir que al tener Dante 35 años ‘se encontró en una selva oscura’, es una forma de fechar el viaje. Pero hay una lectura que sitúa esa fecha como el punto medio en la historia del mundo, porque un dato que seguramente Dante conocía era que desde la creación del hombre hasta Cristo habían pasado determinado número de años. Entonces, ‘a mitad del camino de nuestra vida’ quiere decir: Yo Dante Alighieri, a mis 35 años me encontré en esta selva oscura de donde comencé mi viaje por el infierno, pero también a mitad de la vida de nuestra historia, es decir, desde la creación, al momento del viaje en 1300, han pasado 6500 años, la mitad de la historia del mundo de acuerdo con el ‘gran año’ o ‘año platónico’. Faltan 6500 años para el juicio final, la humanidad peligra. Los números dan una medida del naufragio. Son los encantos de la Comedia”.

El humanista Harold Bloom consideraba a Dante un gnóstico. La sabiduría que emana de la obra no solo revela su formación, sino una capacidad intelectual expresada en distintos niveles. “Como buen conocedor del latín, era lector ávido de poesía: Ovidio, Estacio, Lucano, por supuesto de Virgilio, maestro y ejemplo moral”, refiere Huerta. “Y es interesante la presencia de Saladino, el guerrero generoso, misericordioso, pero pagano, admirado por Dante. Un musulmán, kurdo, que aparece en la Comedia. Es conmovedora la sensibilidad de Dante ante ese mundo, el de los enemigos islámicos de la fe católica. A principios del siglo XX, se publica La escatología musulmana en la Divina Comedia, de Miguel Asín Palacios, es decir, la influencia de los árabes en la concepción que tiene Dante del infierno. Los católicos y estudiosos de Dante se indignaron, pero Asín presentó las pruebas: ‘El Gehena, infierno de los musulmanes está construido de manera muy semejante al infierno de Dante’. Una idea escandalosa, pero cierta”.

“Es posible”, añade Perilli, “que Dante se haya atrevido a incluir imágenes que pertenecían a una tradición enemiga, que él mismo condenó al infierno, para alimentar su poema. Mahoma está en el infierno. Hay un Dante también que está a solas en su laboratorio y se nutre de estas fuentes censuradas, ocultas. Posiblemente había raíces comunes entre Dante y estas fuentes islámicas, pero hay casos en donde no puede ser coincidencia la copia del texto árabe en los versos de la Comedia. De su formación, puede decirse que Dante sabía todo lo que se sabía en su momento. No es solo el poeta, sino un pensador que no separaba la poesía de la doctrina, la ciencia de la teología, la filosofía de la religión. Para él, la unidad del conocimiento era un hecho. Esto lo expresa en El convivio, obra filosófica que acompaña la composición de la Comedia, donde conceptos teológicos, científicos o inquietudes poéticas, retóricas, fluyen en una unidad del saber”.

Todo en la Comedia parece concatenarse con una precisión matemática. David Huerta habla de Dante como “alguien que diseña o dibuja con la imaginación y las palabras y literalmente nos presenta construcciones. Por otro lado, la numerología de Dante es muy profunda, es una forma simbólica de utilizar las cifras para seguir diciendo cosas que no son evidentes. La estrofa tiene tres versos, la terza rima o el terceto encadenado; el gran poema tiene tres estaciones, Infierno, Purgatorio y Paraíso. Mientras avanzas, te impresiona. No todo es convincente, pero quizá para la mentalidad medieval aquello tuviera esa fascinación de lo esotérico en el sentido del conocimiento cifrado en el que están depositadas ciertas ideas o mensajes. Es fascinante, arquitectura, números, amor, teología, es un libro multidimensional de muchas vertientes”.

Uno de los aspectos que han atraído a Perilli es este equilibrio arquitectónico, el orden compositivo, la estructura del poema. “Todo apunta a que Dante utilizó números, líneas, proporciones matemáticas, antes de escribir. La correspondencia, la armonía, determinadas coincidencias que son puntuales en la repetición de números, no deja espacio para un hallazgo casual. No puede ser coincidencia que en determinados puntos estratégicos en términos de composición aritmética como puede ser la sección áurea, que se utilizaba en la construcción de las catedrales, se hable del mismo tema, el mismo contexto, que son ideas básicas en términos filosóficos y morales del pensamiento dantesco. No puede ser casualidad que en el punto áureo de toda la Comedia se dé el empalme entre la despedida de Virgilio, guía de Dante a través del Infierno y el Purgatorio, y la aparición de Beatriz desde el Edén al cielo. Es evidente que Dante utilizaba herramientas familiares a los arquitectos y maestros albañiles que construían catedrales, lo hizo en la construcción de su poema. Es un tema inagotable y aún fresco en los estudios dantescos”.

David Huerta presume que hoy es difícil identificarnos con las ideas o la doctrina contenidas en la Comedia. “Si bien fue escrita en los umbrales del Renacimiento, es un poema medieval. El escolasticismo de Dante es, hasta cierto punto, rígido, entiende las cosas a la luz de la doctrina y no parece moverse mucho, aunque se mueve. Es un poeta religioso que transita con mucha versatilidad en el mundo de lo humano; hay un contraste interesante entre la belleza de la expresión y la rigidez de la doctrina que se resuelve en favor de la belleza poética. La dimensión humana de la Comedia nos sigue hablando”.

¿Cómo acercarnos hoy a la Comedia? “Podemos leerla como un poema”, dice Perilli, “aunque Dante se enoje, pues para él era un tratado filosófico. Aun así, hay algo que transciende todo esto: la sangre que late en el ser humano en todas las generaciones. Personajes como Francesca o San Francisco viven experiencias más allá de la anécdota o la clasificación moral en la que Dante los sitúa, transpiran ese hálito de vida que puede ser la idea del bien, del mal, del amor, la soledad, los celos, la curiosidad. Francesca es una chava de nuestro tiempo. Se casó con un tipo del que no estaba enamorada y se acostó con su cuñado. Parece una historia común de nuestra época. Puede cambiar el juicio, pero la pasión, lo que la impulsa, es la misma”. David Huerta propone compartir la propia experiencia con el poema, “incluso decirle a los jóvenes que los mejores efectos especiales no están en las películas de Hollywood, Avatar o Star Wars, sino en la Comedia. Son efectos deslumbrantes: la metamorfosis de los personajes en el infierno, un hombre que se convierte en las raíces de un árbol o las llamas moviéndose como una forma humana. Además, son efectos especiales revestidos de poesía, de una aventura humana, mental, intelectual, espiritual. ¿Qué más se puede pedir?”

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

 

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