CIUDAD DE MÉXICO.

A principios de la década de 1930 surgió la inquietud de crear un automóvil que fuera popular entre la gente. En un inicio, el concepto fue propuesto por Adolf Hitler, quien comisionó al ingeniero Ferdinand Porsche, para materializar sus ideas.

En 1934, Ferdinand presentó el proyecto. Dos años después, se desarrolló la primera unidad; el resultado fue el Volkswagen Sedán Tipo 1, un coche de diseño novedoso con el motor ubicado en la parte trasera, interiores cómodos para la época, confiable y, además, económico, por lo que casi cualquier persona podía adquirirlo. Con el paso del tiempo, fue conocido como ‘escarabajo’, debido a su forma parecida al insecto coleóptero.

Después de ser sometido a las pruebas de rendimiento correspondientes, el nuevo ‘escarabajo’ se caracterizó por ser un modelo de alto rendimiento que podía transitar en casi cualquier tipo de terreno gracias a su estructura y máxima potencia de su tracción trasera. La producción en serie se pospuso ante los conflictos militares que sucedían en ese momento, sin embargo, el ‘vocho’, se produjo para su uso en la guerra como vehículo de transporte de soldados.

El diseño final fue mejorado y, al concluir la guerra, se liberó la producción hasta conseguir unas 100 mil piezas del vehículo alemán. Casi 20 años después, el número de ‘escarabajos’ fabricados anualmente alcanzó los 5 millones ejemplares, lo que ayudó a restablecer la economía de Alemania.

EL ‘VOCHO’ EN MÉXICO

La historia de los automóviles en México se remonta a finales del siglo XIX cuando el primer vehículo automotor llegó a nuestro país. Pero habrían de pasar varios años hasta que la industria automotriz diera un giro completo.

En 1954 se llevó a cabo la ‘Exposición Alemania y su Industria’, del 23 de marzo al 14 de abril, en Ciudad Universitaria, evento en el que fue presentado el flamante modelo Volkswagen Sedán Tipo1, mismo que acaparó la atención de la gente. A partir de ese momento, se convirtió en un vehículo de culto y, México le abrió sus puertas al convertirse en uno de los coches favoritos de los mexicanos.

Desde un inicio, el Sedán gozó de gran popularidad. La simpatía que los mexicanos sintieron por el ‘Escarabajo’, recién llegado al país, no tuvo precedentes para la época. Al tiempo que, en octubre de 1967, se fabricó el primer ‘vocho’ en la planta de Volkswagen instalada en Puebla. A partir de ese momento, el vehículo alemán formó parte del paisaje urbano de las principales ciudades en el país, además, fue utilizado como el principal modelo de taxi durante varias décadas.

Después de una serie de mejoras y modificaciones que sufrió, sin alterar el diseño original, la producción del Volkswagen Tipo 1 llegó a su fin el 30 de julio del 2003, con lo que marcó una era en el sector automotriz nacional e internacional. Con ello, la armadora de Puebla dejó de producir el emblemático modelo.

Las crónicas de Excélsior señalan que el último ‘Vocho’, fabricado en Puebla, y en el mundo, fue despedido “Con las notas del Son de la Negra y Las Golondrinas, el personal involucrado en la producción del popular denominado vocho se dio una emotiva despedida al Sedán número 21 millones 529 mil 464”. La última unidad producida en tierras mexicanas fue enviada a Wolfsburg, Alemania, al museo de autos ubicado en la casa matriz de Volkswagen.

Los registros archivísticos de esta casa editorial también señalan que “Los cerca de 70 años no le pesan ni se le notan, a pesar de sus achaques y los frecuentes rumores sobre su inminente muerte. Pero el que se va no es un viejo. Ha sido remozado y sometido a cirugía mayor para recuperar las características de su juventud, cuando de la mano de Adolf Hitler dio sus primeros pasos en la década de los 30”.

En Alemania, se fabricaron más de 16.2 millones de ‘Escarabajos’ hasta 1978, año en que se cerró la producción del exitoso vehículo. Desde su llegada a México, rompió una serie de records de fabricación y ventas. Según cifras de Volkswagen, la automotriz poblana ensambló un total de 1, 691,542 ‘vochos’ en el país.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior
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