Oaxaca no escapa a la problemática del agua, el 25% son pérdidas en las redes de abastecimiento, por lo que el futuro no es nada halagador, sobre todo cuando las grandes cuencas que abastecían del vital líquido a la ciudad capital y al valle central han bajado su capacidad; factores como la actividad humana han sido parte para que se agudice la crisis que podría terminar en una catástrofe.  

El ambientalista, Naxario García Ramírez, lo reconoce y afirma que esta catástrofe por el agua puede ser igual o peor a la que en la actualidad se vive con la presencia del Covid-19, la actividad humana atenta contra la biomasa de los bosques, la explotación irracional, el cambio de uso de suelo, la invasión a las áreas protegidas, son parte del deterioro ambiental y la pérdida de ese tesoro natural. 

Con este panorama, el abasto de agua con las actuales fuentes de abastecimiento con que cuentan los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado de Oaxaca (SAPAO) no está garantizado, sobre todo cuando fuentes naturales de abastecimiento de la capital, como San Felipe del Agua, Donají y Huayapam, padecen el gran deterioro ambiental causado por el hombre. 

Miguel Ángel Morales y Morales, Director técnico y encargado del despacho en los SAPAO, reconoció que se abastece a la ciudad con 39 pozos profundos, los cuales en la actualidad ofrecen un caudal de 420 litros por segundo, lo que representa el 40% de lo que se necesita para abastecer la ciudad de Oaxaca. 

Abundó que se necesitan mil litros por segundo para abastecer de manera adecuada a la ciudad de Oaxaca por lo menos una vez por semana; por lo que al tener 40 por ciento de este volumen complica la distribución para la ciudad. 

Sin dar una garantía de abasto de agua para la ciudad, admitió que es un tema de un recurso natural que cada vez es menos y “nosotros como habitantes somos más”. 

“Las necesidades son mayores, la pandemia y lo que representa que una familia permanezca confinada en casa, genera más gasto y consumo, aunado a eso la temporada de estiaje por la que anualmente atraviesa el estado, siempre es algo difícil cumplir con el servicio”. 

LA CULTURA DEL AGUA 

El Instituto de la Naturaleza y Sociedad Oaxaqueño (INSO), tiene otra explicación por la escasez del agua. Enseñan que no es un problema de escasez, sino un problema por el agua rápida y la falta del agua lenta.  

“El agua rápida viene en la temporada lluviosa, mucha agua que se va escurriendo por los cerros, causando erosión e inundaciones, y que después desaparece rápido por los ríos y quebradas. Al contrario, el agua lenta se infiltra en los suelos, proporcionando el agua tan necesaria para la vegetación y la recarga de las acuíferas”.  

Desde hace unos años, el INSO está intentando cambiar la cultura del agua en Oaxaca y rehabilitar las cuencas de los valles centrales. Parte de este proyecto es cambiar la percepción de dónde viene el agua. En vez de pensar literalmente que el agua viene de las tuberías o la llave, enseña que el agua viene de los ecosistemas saludables. 

En este sentido, Naxario García Ramírez coincide y señala que las grandes cuencas de agua, que en un tiempo abastecieron del vital líquido a la capital del estado, han bajado su capacidad debido a diversos factores, la mayor parte de ellas, debido a las actividades humanas. 

“Debido a la explotación irracional, al cambio de uso del suelo y sobre todo, que no se han hecho obras para la captación del agua. 

“Quienes vamos a sufrir somos quienes habitamos el municipio de Oaxaca y el valle de Oaxaca”, reiteró el activista que a través del Colectivo de Organizaciones Ambientales de Oaxaca (COAO) ha presentado denuncias contra los atentados que se cometen a diario al medio ambiente. 

Por ello apuntó que son las mismas autoridades ambientales quienes no aplican las Leyes y por ello estamos perdiendo este tesoro natural, por lo que “debemos prepararnos para vivir una catástrofe, peor a la que se vive por la pandemia de Covid-19. 

“Sin duda. Pues nadamás como referencia tenemos lo que está pasando en Europa entre inundaciones e incendios”, apuntó. 

 

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