Si bien en Singapur e Israel ya se abrieron las primeras plantas de producción de carne de cultivo, así como la venta al público de carne de pollo de la compañía estadunidense Eat Just, en México podrá elaborarse en unos años y vender este nuevo alimento resultado del cultivo de carne (in vitro).

De acuerdo con un análisis de McKinsey, para 2030 la carne cultivada puede proporcionar hasta la mitad del 1 por ciento del suministro mundial de carne, con implicaciones para múltiples sectores, ya que a pesar de que esto suena a ciencia ficción, se debe considerar que hace apenas una década, la carne cultivada era el sueño futurista de un puñado de científicos académicos que ya lograron hacerlo real.

La carne in vitro se formula mediante un proceso que no depende de la cría de animales para obtener carne, sino que se realiza tomando pequeñas muestras de células animales y cultivándolas en un ambiente controlado, por medio de la manipulación celular y técnicas de modelado, y así los científicos pueden hacer pechuga de pollo o carne de res.

Si bien el proceso para producir grandes cantidades de este alimento es aún muy complejo, en México puede llegar esta tecnología en los próximos años, aunque no para sustituir completamente el mercado, porque el consumo per cápita en el país de pollo es de 34.2 kilogramos, con una producción de 3 millones 476 mil 622 toneladas; mientras que el consumo de bovino es de 15.1 kilogramos per cápita con una producción de 2 millones 27 mil 634 toneladas.

En entrevista con MILENIO, la académica de la Facultad de Medicina Veterinaria y Zootecnia de la UNAM, María Rubio, señaló que la tecnología de la carne cultivada en México solo se ha manejado por un grupo de trabajo que ella conformó hace dos años, con personal del Tec de Monterrey, del Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del IPN y de la UNAM.

“No hemos conseguido dinero público, escribimos proyectos al Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt), a la UNAM, y nadie nos ha querido apoyar, entonces en este momento este tema está parado en el país. Sabemos que hay gente interesada en hacer inversión en esta área en México, sabemos de unas empresas cárnicas (no puedo revelar el nombre) que tienen posibilidad de hacer esta tecnología, y están asomándose a congresos de este tipo de ciencia que se llama agricultura celular”, afirmó.

Explicó que en México hay muy poco avance, ya que no existe una startup (empresa emergente) que ya esté funcionando en este sector porque el costo de producción es complicado, pero no descartó que en unos años puede llegar al país y a América Latina ya que Brasil y Argentina ya trabajan con una empresa, “entonces México estoy segura que pronto va a sacar alguna que esté interesada en invertir en esto”.

Al ser cuestionada sobre si este proceso es caro, la especialista comentó que la empresa Eat Just fue a Singapur a sacar nuggets de pollo a finales del año pasado; la empresa recolectó 300 millones de dólares en 10 rondas de inversión, “y apenas están sacando unos nuggets con pocas células, no creo que sean ciento por ciento de carne”.

“Es decir, 300 millones llevan ya, llevaban como 10 años trabajando. El doctor Mark Post (el pionero de la carne in vitro) que lleva desde 2006 trabajando en esta área, en 2013 sacó la primera hamburguesa artificial de una empresa que se llama Mosa Meat que está en Holanda, pero todavía no sacan un producto al mercado; igual Future Meats, compañía que está en Israel que dicen es una fábrica de carne cultivada y son cientos de millones de dólares”, señaló.

En ese sentido McKinsey expuso que tiene que pasar muchas cosas para que la carne cultivada se convierta en una industria importante, ya que entre otras cosas se necesita gastar decenas de miles de millones de dólares para escalar incluso al 1 por ciento del mercado mundial de proteínas.

“El enfoque de la próxima década probablemente estará en demostrar la viabilidad comercial, con una penetración de mercado modesta. Para tener éxito, la industria debe mitigar las preocupaciones potenciales en torno a un alimento novedoso al tiempo que ofrece delicias al precio adecuado”, afirmó McKinsey.

Rubio indicó que es un trabajo tardado porque tiene muchos retos tecnológicos, y como son empresas privadas las que llevan los mayores avances, no publican cómo están haciendo sus proyectos; “ya han dicho que no usan suero fetal bovino, creo que aún tienen problemas técnicos en lo que se refiere a la prolificidad de las células”.

“Incluso no sabemos si tienen problemas con el hecho de que si las reproducen demasiado (las células) se pueden volver cancerosas que es otro problema, es decir, hay muchos retos tecnológicos que no nos dicen; lo único que pasa es que si ya están vendiendo producto, es porque hay una autoridad regulatoria en un país que ya se los está aceptando, desde el punto de vista que son productos teóricamente inocuos para que la gente los consuma”, refirió la académica.

Aún sin rentabilidad

Rubio señaló que es complicado saber cuánto se ha producido de carne cultiva en el mundo, ya que las empresas no dan a conocer totalmente sus resultados, pero opinó que todavía les está saliendo caro desarrollarla y recordó que hay muchas startups que venden el producto pero al costo de la inversión que lo han hecho, por lo que no es un negocio rentable aún.

“No sé si a Future Meats, en Israel, o Eat Just, en Singapur, realmente les está empezando a ser rentable el negocio, o si usan el dinero de los inversores para sacar el producto, y vender algo para que sigan recopilando dinero, sigan invirtiendo y sacando más tecnología”, dijo.

Avances favorables

Rubio comentó que hasta el año pasado tenía la noción de que esta tecnología tardaría mucho, ya que aún los retos son muchos; sin embargo, destacó que existen muchos investigadores que han mostrado que los avances están siendo realmente “aplastantes”.

“No creí que ya se venden en algunos restaurantes (Singapur e Israel); creo que son pocas células las que están dentro, pero esta gente lo está sacando ya. Estoy asombrada, por los retos que se tenían hace dos años y ahora todo el mundo lo hace, hay mucho desarrollo y ya se está vendiendo, ya hay startups que venden medios de cultivos celulares para que tú hagas el cultivo de células sin usar suero fetal bovino”, comentó.

Para la científica es un hecho que esta tecnología llegó para quedarse y que estará en México pero que ocupará un nicho pequeño, ya que dijo esto no va a sustituir la carne de animal común, ya que las empresas no pueden hacer los millones de toneladas de lo que se consume, es decir, “no dejará de haber matanza de animales y producción animal”.

La especialista explicó que en cuanto una empresa mexicana esté interesada en estos procesos, se acerque a la gente que sabe hacer los ajustes científicos necesarios para preparar la normatividad que se tendrá que implementar para que las autoridades mexicanas permitan este tipo de alimentos.

“Entonces eso va a pasar igual que en todos lados. Una vez que se conoce el proceso se hace un análisis de riesgos en las etapas, y se desarrolla una forma de control y de inspección. Para mí es un hecho que esto va a pasar pronto en México, nos interesa que aquí exista este tipo de desarrollo tecnológico”, indicó la científica de la UNAM.

Desarrollo

Explicó que el proceso para conseguir carne cultivada es muy sencillo, ya que se basa en la medicina regenerativa, igual que las células madre que están en el ombligo de una persona. Estas células tienen lo que se llama una prolificidad (el número de crías nacidas por parto), por lo que un especialista puede sacarlas y se pueden convertir en cualquier tipo de tejido de cualquier ser vivo como bovinos y cerdos.

“El proceso es simple, a un animal vivo le sacas un cachito de 5 gramos de carne; de ahí al laboratorio donde se le hacen todos los lavados; separas las células satelitales; luego se empiezan a reproducir pero a las 10 o 15 veces el proceso se para. Entonces se debe con el animal y traer más células. En ese paso es donde se hace mucha ciencia”, concluyó.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

 

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