Debido al fracaso de su aventura imperial en México, generalmente se pasan por alto los aciertos de la administración de Maximiliano de Habsburgo, como fue su interés por las cuestiones sociales y el impulso a la cultura, específicamente la música.

El musicólogo Israel Cruz Olalde dice en entrevista que “Maximiliano apoyó la fundación de la Sociedad Filarmónica Mexicana que trabajaba desde años atrás y que en 1866 se convirtió en el Conservatorio Nacional, primera escuela profesional de música en nuestro país”.

Si conocemos la existencia de una fanfarria compuesta por Rossini para Maximiliano y una marcha fúnebre escrita por Liszt cuando se enteró de su fusilamiento, en la penumbra permanecía la Sinfonie für Grosses Orchester op.13. Gracias a Cruz Olalde, la obra del compositor austriaco Leopold Joseph Lángwara dedicada al emperador ha vuelto a salir a la luz y será publicada el próximo mes con un estudio crítico por Ediciones Mexicanas de Música.

El coordinador de la Academia de Investigación del Conservatorio Nacional de Música refiere que Jesús C. Romero, uno de los pioneros de la musicología en México, “contaba que había un rumor de que hacia 1866 o 1867 la partitura de la sinfonía le llegó al emperador, quien la donó a la Biblioteca del Conservatorio. En 2007 se hizo quizás el primer intento para empezar a organizar el Fondo Reservado, el cual contiene partituras de prácticamente todo el siglo XIX y principios del XX de la corriente del nacionalismo, y la obra se localizó en la sección de música mexicana”.

Cruz Olalde, quien tuvo acceso al documento en 2017, año en que comenzó su investigación, refiere que en la portada el compositor dedica su obra al emperador con estas palabras: “¡Maximiliano el Primer Emperador de México! Aquel quien ahora y siempre se llamará, Su Majestad Imperial”.

Obra inédita

De acuerdo con el investigador, Sinfonie für Grosses Orchester op.13 “es una obra muy interesante. Tiene un carácter muy expresivo, relacionado con lo heroico, con lo militar. En el fondo hay un mensaje en su forma estilística que da un sentido de esperanza sobre el porvenir. Quizás el compositor estaba fantaseando sobre lo que Maximiliano estaba haciendo en México”.

El musicólogo explica que la sinfonía, que nunca ha sido interpretada, “tiene un aire de fantasía y a veces presenta rasgos hegelianos y la idea de un mundo mejor. En sus progresiones armónicas se percibe este desarrollo. A veces un mismo tema se va modificando en cuanto a cambios tonales, lo que nos hace pensar que es como si fuera un sujeto que va pasando la mirada por distintas etapas”.

El autor

El investigador, quien contó con el apoyo de Fomento a Proyectos y Coinversiones Culturales del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, dice que poco se sabía del autor. De ahí que contara con la colaboración de la investigadora Yael Bitrán en la parte histórica.

“Ahora sabemos que trabajó gran parte de su vida en Viena y que después estuvo en Bohemia, donde se instaló como profesor, director de coro y otras actividades a las que se dedicaban los músicos. En su ensayo, Yael Bitrán incluye una selección de sus obras, algunas noticias de los periódicos de la época y una imagen suya”, afirma Cruz Olalde.

El musicólogo refiere que existen muchas posibilidades de que la Sinfonie für Grosses Orchester op.13 se estrene, en cuanto se den las condiciones, pues hay instituciones interesadas. “El primer paso será editar la partitura con su estudio crítico, pero luego quisiera que se tocara y se grabara. Esta obra del Fondo Reservado del Conservatorio Nacional es un símbolo dentro de la historia de la música en México”. _

Apoyó las artes

De acuerdo con el investigador, “en la agenda del emperador siempre había una fuerte inclinación al desarrollo de las artes. En general podemos observar esa línea desde sus ancestros, como José II, emperador del Sacro Imperio Romano Germánico, o el mismo Leopold I, rey de Bélgica, padre de su esposa Carlota. Recordemos que uno de los elementos centrales de la cultura centroeuropea fue la música, específicamente en Austria y Viena, donde se desarrolló todo un movimiento artístico apoyado por esta línea monárquica. Dentro de sus proyectos en México, Maximiliano quería consolidar una cultura rica en música”.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

 

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