La esclerosis múltiple ha sido llamada la enfermedad de las mil caras, ya que sus síntomas son tan diversos que pueden confundirse con otros padecimientos. Suele ser detectada a destiempo debido a la falta de conocimiento que se tiene sobre ella, lo cual también ha ocasionado temor o dudas con relación al desarrollo social, económico y laboral de los pacientes.

En México existen por lo menos 20,000 personas diagnosticadas con esta enfermedad. Esto representa 18 casos por cada 100,000 habitantes, de los cuales habrá tres mujeres por cada hombre. El rango de detección oscila entre los 20 y 40 años, aunque cada vez se conocen más casos en niños y personas adultas mayores.

La esclerosis múltiple es una enfermedad neurológica degenerativa que algunos expertos describen como “un sombrío embotellamiento en las autopistas del sistema nervioso central”, una erosión de la grasa aislante o mielina que rodea los nervios. Una vez que dicho recubrimiento se desgasta, los nervios ya no conducen adecuadamente los impulsos eléctricos, lo cual resulta en numerosos síntomas neurológicos y físicos.

A propósito del Día Mundial de la Esclerosis Múltiple, que se conmemora el 30 de mayo, en una conferencia especialistas y asociaciones de pacientes hicieron un llamado para generar conexiones sociales que fomenten mejoría en los pacientes. En México, la efeméride para hacer conciencia sobre este padecimiento es el último miércoles de mayo.

Verónica Rivas, neuróloga especialista en esclerosis múltiple y coordinadora de enfermedades desmielinizantes del Instituto Nacional de Neurología y Neurocirugía “Manuel Velasco Suárez”, destacó que los síntomas son muy variados, pero destacan la dificultad para caminar y para enfocar la vista, visión doble, sensación de hormigueo o entumecimiento en brazos o piernas, descontrol de esfínteres y, sobre todo, cansancio constante, señales que podrían relacionarse con incapacidad debido a la falta de información que tiene la sociedad.

Los expertos advirtieron que es urgente sensibilizar a médicos generales e internistas sobre la necesidad de dirigir a los pacientes que presenten algún síntoma con un especialista en neurología, quien, una vez realizados los estudios correspondientes, principalmente resonancia magnética y punción lumbar, puedan descartar la enfermedad o realizar un diagnóstico oportuno que permita el tratamiento adecuado y, con ello, la detención del progreso de la enfermedad.

Las principales señales de este padecimiento se dan con alteraciones motoras que van de un 90 a 95 por ciento, y alteraciones sensitivas en 77 por ciento, lo que ayuda a los médicos a detectar de manera oportuna un posible caso.

Luz María Ramírez, presidenta de la Federación de Esclerosis Múltiple en México (Femmex) y de la Asociación Unidos Combatiendo la Esclerosis Múltiple (UCEM) y quien desde hace más de 25 años vive con la enfermedad, destacó que “es primordial escuchar y aprender sobre las necesidades de quienes a diario enfrentan no solo las complicaciones que conlleva la enfermedad, sino también las limitaciones que la sociedad impone al desconocer sobre esta.

“La esclerosis múltiple no es sinónimo de discapacidad, los pacientes tienen la misma capacidad de desarrollarse en su trabajo y en casa, las mujeres pueden ser madres y formar una familia. El tratamiento adecuado y, sobre todo, la inclusión y el apoyo de los demás, hacen la diferencia. Hoy más que nunca debemos formar conexiones sociales que nos permitan a los pacientes demostrar lo capaces que somos”, explicó.

En su intervención, Iliana González, gerente médico de la Unidad de Neurología de Merck, destacó que la innovación en tratamientos médicos permite brindar una mejor calidad de vida a los pacientes, especialmente cuando la enfermedad se detecta en etapas tempranas.

 

Esta nota originalmente se publicó en Newsweek México

 

Compartir