Desde los inicios de la pandemia se han buscado explicaciones a por qué la mayoría de los niños experimentan pocos o ningún síntoma cuando se infectan con el coronavirus SARS-CoV-2; pero sobre todo, por qué una pequeña fracción de ellos padece lo que se conoce como síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-C).

Recientemente una investigación, publicada en la revista Immunity y encabezada por científicos de la Universidad de Yale, parece haber encontrado la respuesta, y otra investigación publicada en el Journal of the American Medical Association detectó que este síndrome se manifiesta también en adultos.

Después de cuatro a seis semanas de que se confirma la infección con el coronavirus que causa el Covid-19, aproximadamente uno de cada mil niños padece MIS-C, que se caracteriza por síntomas como fiebre, dolor abdominal con vómitos o diarrea, sarpullido y problemas cardiovasculares, y neurológicos. Si se diagnostica pronto, la afección se puede tratar fácilmente con inmunosupresores como los esteroides; pero si no se trata a tiempo, puede ser fatal.

Tras analizar sangre de niños con MIS-C, adultos con síntomas graves de Covid-19 y niños y adultos sanos, los investigadores descubrieron que los niños con MIS-C tenían algunas diferencias en la acción del sistema inmunológico innato, como altos niveles de alarminas, que son moléculas que se liberan en caso de infección.

También se detectaron respuestas inmunitarias adaptativas que, en lugar de ser protectoras, parecen atacar una variedad de tejidos del huésped, como sucede con las enfermedades autoinmunes.

En el otro estudio, de 7,196 pacientes adultos con evidencia de infección por SARS-CoV-2 se detectaron 15 casos en los que se manifestó el síndrome inflamatorio multisistémico (MIS-A). Los autores sospechan que sus datos “probablemente subestiman la incidencia de MIS-A” porque muchos de los pacientes que ingresaron a los hospitales con Covid-19 “no tenían evaluaciones clínicas y de laboratorio completas para detectar este síndrome”, y sugieren a la comunidad médica estar alerta y tener protocolos para detectar el MIS-A.

 

Esta nota originalmente se publicó en Eje Central

 

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