La opulencia se puede expresar de diferentes formas. Hay quienes compran una mansión, otras personas gastan su dinero en ropa y joyas o, bien, existen aquellos que firman cheques por vehículos de lujo.

Generalmente, cuando pensamos en autos de lujo se nos viene a la mente firmas europeas como Lamborghini, Ferrari o Porsche, pero no son los únicos en este juego. Los vehículos lujosos también abarcan el segmento de las camionetas de gran tamaño, y este es principalmente dominado por las firmas americanas.

Lincoln ha puesto un notable esfuerzo los últimos años renovando su portafolio en aras de tomar un nuevo aire. Uno de estos vehículos que sin duda atraen miradas es la Navigator, su producto más grande que, generalmente, es asociado con políticos o personas millonarias.

Circular por las calles de la Ciudad de México con un vehículo de este tipo te coloca como el centro de atención. Los curiosos miran al interior para ver si pueden encontrar a algún “VIP”, te abren paso en cualquier camino y, según nuestra experiencia, te consideran alguien de estatus en donde sea que te bajes.

¿Qué conlleva tener tanto lujo en cuatro ruedas durante 2 semanas? Te contamos todos los detalles de la Lincoln Navigator 2021 en las siguientes líneas.

La cara del lujo

De unos años a la fecha, Lincoln ha tratado de poner en nuestras mentes su nuevo lenguaje de diseño con cada uno de sus productos. Frentes agresivos, cuerpos de iluminación que vistos a detalle parecen diseñados por verdaderos artistas y líneas elegantes son elementos constantes en sus vehículos.

Navigator no es la excepción y, para la variante Reserve Monocromática como la que tuvimos a prueba, esto es llevado a un nivel más alto. Recordemos que se trata del buque insignia de la casa americana, por lo que debe de notarse como su vehículo de lujo más importante  a primera vista.

La tonalidad blanca de la carrocería hace que resalten las líneas laterales. Los rines negros de 22 pulgadas añaden un toque único para el modelo y, por si fuera poco, se rematan algunas partes con cromo como buen auto de lujo.

La parrilla alberga el gran logotipo de la marca al centro, mismo que se ilumina cuando cae la noche. Entre otros detalles, destacamos la luz de bienvenida al abrir las puertas, escalón lateral automático y el atractivo cuerpo de iluminación trasero que, entre otras cosas, imprime presencia en el camino.

En términos generales, se percibe como un producto sobrio, pero imponente, con proporciones sumamente grandes que sin lugar a dudas sobresalen del común denominador en la CDMX. Si tienes este auto en tu posesión, es probable que estés acostumbrado a la mirada pública, pero si no, deberás de hacerlo, ya que todo mundo se te quedará viendo.

El mejor interior de su segmento

Con un competidor tan fuerte como lo es la Cadillac Escalade, Lincoln Navigator tiene que buscar la manera de sobresalir para colocarse como la reina de las camionetas grandes de lujo. La solución fue “sencilla”: una calidad interior que simplemente no tiene rival.

Si bien la oferta de General Motors se nota más tecnológica, la selección de materiales, calidad de ensamble y percepción en general del lujo es mucho mejor en la Lincoln Navigator.

No encontrarás un solo panel rígido al tacto, a excepción de aquellos fabricados en madera genuina o aluminio pulido. La piel utilizada en los asientos y puertas es suave, de una sensación agradable al tacto, pero resistente, algo que se agradece en un vehículo de más de dos millones de pesos.

¿Te sientes cansado a medio camino? Con presionar un botón activarás el sistema de masaje con dos diferentes tipos de tratamiento y 3 velocidades para regular la intensidad de los rodillos en tu espalda. Cabe mencionar que, gracias a las múltiples opciones de ajuste individual, no importa el tamaño o complexión del usuario, siempre encontrarás una forma cómoda de viajar.

Solo basta con mirar todos los elementos que convergen en las puertas para entender que estamos a bordo de una camioneta muy lujosa. Todos y cada uno de los botones en la consola centra y volante se sienten suaves pero no flojos, y la respuesta de los mismos es casi inmediata.

Como era de esperarse, la tecnología también juega un papel importante. Al centro de la consola encontramos una pantalla de 10 pulgadas con conectividad a nuestro celular de manera inalámbrica y el excelente software SYNC4 nos permite hacer uso de navegación y un gran número de aplicaciones más.

En un vehículo de esta naturaleza, los pasajeros de la segunda fila de asientos son los que más cómodos viajarán. Cada uno de los dos asientos cuenta con su propia pantalla para mirar películas, leer noticias o mandar indicaciones de navegación al conductor.

Para no mezclar ruidos, se cuenta con un par de audífonos inalámbricos que se enlazan a las pantallas. Eso sí, el comportamiento de estas dos es algo lento en comparación al sistema principal de infoentretenimiento, pero se entiende que no todo el tiempo se estará utilizando.

Definitivamente es un auto pensado para que el propietario viaje cómodamente en la parte trasera, pero el conductor no sufrirá en absoluto el camino por más largo que sea.

Poder refinado

Uno de los puntos más importantes sobre la Navigator 2021 se encuentra bajo el cofre. Encontraremos el conocido motor V6 con doble turbocargador Ford que proporciona 450 caballos de fuerza y 510 libras-pie de par.

Gracias a algunos retoques mecánicos, y el uso de la excelente transmisión automática de 10 velocidades, esta camioneta de gran tamaño puede acelerar de 0 a 100 km/h en 5.2 segundos. Esta cifra no es nada despreciable, tomando en cuenta las proporciones del vehículo.

El poder está ahí, pero también el refinamiento. Todos y cada uno de los casi 200 kilómetros que recorrimos con la Navigator eran cómodos, sin comportamientos bruscos o vibraciones extrañas.

Cuando se exige un poco más en rebases, la camioneta no duda en bajar 2 o 3 velocidades casi instantáneamente para dotar de poder a las llantas. Sin embargo, todo este lujo sobre ruedas tiene su costo en la economía de combustible.

Durante casi dos semanas recorrimos 200 kilómetros, y la autonomía arrojada por la computadora de viaje la colocaba en los 3.2 km/l en situaciones combinadas. Por lo tanto, gastamos 62 litros de combustible en estos días; con el precio de la gasolina a 21 pesos en promedio, desembolsamos cerca de 1,300 pesos en combustible para 2 semanas.

Puede que 92 pesos de gasolina al día no suenen a mucho, pero si lo usamos como nuestro vehículo principal por todo un año, habremos gastado cerca de 34 mil pesos en puro combustible.

Claro, quien compre esta camioneta no deslizar la tarjeta por la cantidad de dinero necesaria para llenarle el tanque, pero no deja de ser un dato interesante sobre la Lincoln Navigator.

El lujo cuesta

Como era de esperarse, la Lincoln Navigator no es precisamente un vehículo amigable con la economía del comprador. Por un precio de 2 millones 148 mil pesos, esta camioneta es exclusivamente para aquellos que no les importe gastar el dinero en un medio de transporte ostentoso.

Su competidora, la Cadillac Escalade, vale 2 millones 199 mil pesos y, a decir verdad, no iguala la calidad interior que presume Lincoln Navigator. No obstante, la Escalade se coloca como un vehículo más tecnológico en términos generales.

El nivel de lujo que se pone sobre la mesa con la Navigator es difícil de igualar. Tiene su costo, pero estamos seguros de que hay un amplio mercado de compradores interesados en este modelo.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Universal

 

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