La tragedia en la Línea 12 del Metro de la Ciudad de México demanda la participación de todos los sectores sociales para evitar que la vida de miles de pobladores en aquella zona pase de vulnerable a miserable.

El llamado de la Iglesia Católica a atender adecuadamente a los deudos de las familias que perdieron a un ser querido en el desplome de los vagones de la estación Los Olivos el pasado 3 de mayo, se extiende hacia todas las personas que, por razones de trabajo o educación necesitan trasladarse del oriente de la Ciudad de México hacia otras partes de la Zona Metropolitana.

De acuerdo con la editorial del semanario católico Desde la Fe es necesario castigar a los responsables de la tragedia, pero también solidarizarnos con los mexicanos que desde la creación de la Línea 12 del Metro en el 2012, han padecido el caos por la falta de un transporte público eficiente y seguro.

«La tragedia en Tláhuac requiere, sí, de la investigación para determinar sus causas y responsabilidades, pero también de la suma de todos los sectores sociales: gobiernos, empresarios y ciudadanos, para apoyar a una región muy lastimada desde hace años, y que hoy se encuentra vulnerable», destacó este domingo la publicación religiosa.

En medio de las malas noticias, la solidaridad y la fraternidad social darán certidumbre a las personas afectadas por este trágico y doloroso acontecimiento, expresó el editorial.

De acuerdo con la Arquidiócesis Primada de México, muchos jóvenes perecieron en el sangriento evento y por ello son historias de vidas truncadas.

Pero además, el siniestro abrió una vez más «esa añeja herida del oriente de la Zona Metropolitana, que ahora se enfrenta otra vez al caos de sus habitantes por llegar a sus destinos, sumado a que esto ocurre durante la crisis sanitaria más grave de la historia moderna».

Por ello, se subrayó que de cara a la zona afectada por la nueva suspensión del funcionamiento de la Línea 12 del Metro se requiere de una urgente y cercana atención.

Muchas de las personas que ahí habitan son de escasos recursos, gente en estado de pobreza, cuya vida puede hacerse miserable si no se les apoya de la manera correcta y se atienden sus necesidades prioritarias», alertó Desde la Fe.

En este sentido, se recordó que a través de Cáritas, la Iglesia ha abierto tres centros de escucha y atención comunitaria en las parroquias de San Pedro Tláhuac, la Inmaculada Concepción Zapotitlán, y en San Bernardino Xochimilco.

Además, el obispo de Xochimilco, monseñor Andrés Vargas ha pedido a los sacerdotes de esa diócesis, que abarca la alcaldía de Tláhuac, dar los oportunos auxilios espirituales a quienes lo necesiten.

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior

 

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