Haciendo una analogía, Indian es tan importante para la cultura del motociclismo como lo fue Led Zeppelin para el Rock & Roll o Bob Marley para el Reggae. No se trata de solo “un artista más” de su género, sino que estamos hablando de uno de los pioneros y máximos exponentes de su corriente.

Si bien hoy en día ya existen vehículos de dos ruedas citadinos que resultan ser más sensatos si lo queremos es ir del punto A al B, aún hay marcas como Indian que están destinadas al “fan service”. Aquel que quiere una Indian no la busca por su practicidad, ni por su economía de combustible, sino por la sensación que implica manejar una de estas motos.

En ese sentido, y siendo un melómano a título personal, esta semana encontramos que la Indian Scout Bobber Twenty es el Rock & Roll interpretado en dos ruedas. Definitivamente hay nuevas propuestas que son más populares, y posiblemente mejores, pero siempre tendrá un gran número de seguidores que disfrutan volver a las raíces para experimentar sensaciones que ningún producto moderno te brinda.

Más allá de centrarnos en términos mecánicos o desempeño general de la Scout Bobber Twenty, en las próximas líneas te contaremos qué se siente el manejar una moto de estas características. No es nada sencillo, y hay que tratarla con respeto todo el camino, pero resulta ser una de las experiencias más gratificantes.

Lo bello de la simpleza

En muchas ocasiones, la clave del éxito es mantener las cosas sencillas. Para una buena canción de Rock & Roll no se necesita más que un buen guitarrista, bajista, baterista y vocalista. Para la Indian Scout Bobber Twenty, se repite la misma receta; solo se necesitan elementos básicos realmente buenos para hacerla una moto única.

A primera impresión destaca por ser una motocicleta con proporciones grandes. El manillar alto, tanque de gasolina ancho, asiento único de piel y neumáticos de gran tamaño en ambos extremos la hacen sobresalir del resto de motos del camino. Otro punto que la vuelve especial son los ligeros detalles cromados en las cabezas de los pistones y espejos colocados por debajo del manillar.

Tan llamativa es en el camino que, constantemente, se emparejaban para preguntarme: ¿cuánto cuesta?

No es una moto diseñada para las ciudades, pero no deja de ser un medio de transporte compacto, bueno para desplazarse del hogar al trabajo o viceversa. No obstante, se agradecerían algunos otros elementos necesarios en las motocicletas actuales.

Tal es el caso de un medidor de gasolina, ya que solo cuenta con el testigo de la reserva. Según Indian tenemos que llenar el tanque cada 160 kilómetros, pero se agradecería saber de cuánto combustible disponemos en todo momento.

Otro elemento que sería bien recibido, y por experiencia personal, es una protección que cubra el escape lateral para evitar quemarse con el metal caliente. Afortunadamente, contaba con un pantalón de mezclilla lo suficientemente grueso que protegió de una quemadura severa.

Imponente, pero noble

Si no tienes experiencia sobre dos ruedas, estar frente a una motocicleta de 1,200 centímetros cúbicos de desplazamiento es imponente y retador. Desde el primer momento, la experiencia es interesante, seas o no conocedor del producto.

Subirte es fácil, pero requieres de fuerza al momento de enderezarla. Para encenderla, tienes que introducir la llave en la parte izquierda de la moto, dar un cuarto de vuelta y presionar el arrancador al alcance de la mano derecha.

Una vez arriba, las vibraciones del motor bicilíndrico con 100 caballos de fuerzason más que notorias, especialmente en nuestros brazos. Sin embargo, esto no resulta molesto y, desde cierto punto de vista, le añade una sensación de rudeza y actitud.

Los primeros kilómetros al control de la Indian Scout Bobber Twenty son retadores. Un poco más de gas y la moto responde agresivamente, el freno trasero es efectivo y si no mides bien, las pinzas delanteras clavaran la parte frontal de la moto a la mínima provocación.

Por su parte, tanto el clutch como el pedal de los cambios se perciben como elementos puristas. Sensaciones duras, ruidos mecánicos y pequeños golpes cada que cambias de velocidad, todo esto resulta adictivo cuando comenzamos a comprender el estilo de manejo de una moto de estas capacidades.

Solo faltan algunos kilómetros para comenzar a disfrutar del manejo purista que te ofrece la Scout Bobber Twenty. El difícil describir la sensación de vértigo que da la aceleración casi inmediata, así como el placer que provoca llevar el motor a altas revoluciones para luego hacer el cambio de velocidad rápidamente.

No cabe duda que la Scout Bobber Twenty es un vehículo pensado, y buscado por aquellos que saben de la cultura que rodea al motociclismo. No es una moto “de moda” y nos atreveríamos a decir que Indian jamás sucumbirá ante las nuevas corrientes populares porque valoran más su trasfondo histórico e importancia del segmento.

No mires atrás

Ponerte el casco y guantes, subirte a la moto y comenzar a manejar sin destino con “Dont Look Back”, de Boston, de fondo es el escenario perfecto para disfrutar a la Scout Bobber Twenty. Es una moto que conserva la filosofía de la firma de principio a fin: la libertad.

Como todo producto, tiene sus cosas a favor, pero también oportunidades de mejora. Sus precios arrancan en los $259,900 pesos sin accesorios, mismos que pueden ir desde los 4 mil hasta los 23 mil pesos si queremos modificar elementos como suspensión, neumáticos o desempeño del motor.

De algo podemos estar seguros, quien compre una Scout Bobber Twenty sabrá disfrutar hasta el último kilómetro del camino. Es una moto imponente, con mucho estilo y lista para brindarte más que solo un sentimiento.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Universal

 

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