“El primer factor de riesgo sigue siendo Pemex. Ya está incorporado en la calificación el apoyo continuo y sustancial del gobierno de alrededor de un punto del PIB al año, pero qué podría presionar a la baja a la calificación, que el apoyo fuera todavía mayor”, comentó la analista en videoconferencia.

Además, Ortiz-Bollin destacó que la contribución neta de Pemex a las arcas del gobierno mexicano será de cero, ya que si bien la empresa estará aportando al gobierno ingresos de alrededor de un punto porcentual del PIB, los apoyos de la administración federal serán similares.

“Eso es lo que estamos tomando en cuenta, cero en términos netos del aporte de Pemex al soberano”, destacó la especialista.

No obstante, la reforma a la Ley de Hidrocarburos aprobada por el Congreso podría tener un impacto positivo para la petrolera por el favorecimiento que le da la regulación, aunque sería mínimo, indicó Nymia Almeida, analista principal para Pemex de Moody’s

“No veo gran impacto en la calificación de Pemex, pero si hay alguna consideración al respecto sería desde un punto de vista positivo para su posicionamiento competitivo en el país”, comentó.

Almeida apuntó que para Pemex el mayor riesgo es que su principal fuente de recursos siga siendo el gobierno, ya que si el gobierno pierde fortaleza financiera esto tendrá impacto en la petrolera.

Otro riesgo para la calificación soberana de México, dijo Ortiz-Bollin, es que el crecimiento económico sea menor al pronosticado debido principalmente a que la recuperación del mercado doméstico sea más débil.

Subrayó que la recuperación en el consumo y en la industria de la construcción no ha sido robusta y que, en la medida que estos sectores se vean rezagados podría disminuir en el crecimiento del país que se espera de dos por ciento en promedio del año 2023 en adelante.

Asimismo, destacó que el ritmo de inversión privada ha disminuido y que ahora representa 18 por ciento del PIB, cuatro puntos porcentuales menos, un cambio que puede tener impacto negativo en la productividad y el crecimiento económico del país.

La analista indicó que las oportunidades de inversión en México estarían limitadas ante la desconfianza de la iniciativa privada por los cambios de reglas y confrontaciones con el gobierno, principalmente en el sector energético.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Sol de México

 

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