El Museo de Vizcaínas fue inaugurado el 25 de abril de 1996 y para celebrar su 25 aniversario emprendió un trabajo de restauración en uno de sus cinco retablos y de siete de sus pinturas. Los trabajos empezaron el pasado lunes 5 de abril en la obra Nuestra Señora de la Caridad, que siempre había sido catalogado como de “autor desconocido”; sin embargo, descubrieron que en la esquina inferior derecha, la obra cuenta con una firma.

En el centro de la pintura que mide 188 x 252 centímetros aparece la imagen religiosa y en la esquina inferior derecha fue representada una copa que al interior tiene flores y a un lado una vela.

Fue en esa esquina en el que las restauradoras Claudia Garza, Naitza Santiago y Mariana Aguilar encontraron trazos que corresponden a la firma del pintor novohispano Nicolás Rodríguez Juárez que, de acuerdo con lo documentado por Rafael Domínguez Casas, investigador del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Valladolid, nació en la Ciudad de México en 1667 y murió en 1734.

“Este cuadro estaba como ‘anónimo’, pero después de la limpieza hemos encontrado unos restos de una firma. Lo más probable es que la firma coincida con los trazos de la firma Nicolás Rodríguez Juárez. El historiador del arte Abelardo Carrillo y Gariel hizo toda una recopilación de firmas de pintores novohispanos, gracias a él es que tenemos una gran cantidad de opciones para comparar. En este caso hay ciertas letras y la extensión de la firma que coinciden con lo documentado. Es una pieza de finales del siglo XVII y principios del siglo XVIII”, sostiene la restauradora Claudia Garza.

Vizcaínas tiene una colección de 170 piezas pictóricas, que van del siglo XVII al XX, de destacados autores

En ese punto de la pintura a simple vista no hay “nada”, pero conforme se aproxima la mirada se revelan fragmentos de la palabra “Nicolás” o la “g” de Rodríguez; sin embargo, esos detalles no se podían ver debido a una capa de barniz.

“Había una capa de barniz bastante oxidada, amarillenta y muy oscura que no permitía ver este rasgo de la obra. Es a raíz de que comienzan el proceso de limpieza físico-química que se puede apreciar este rasgo que era desconocido. Nicolás Rodríguez Juárez fue un artista que se dedicaba a pintar imágenes escultóricas, y es el caso de esta virgen que se encontraba en Colegio Niños de la Caridad. Se podría pensar que el rostro es muy tosco o frío, pero en realidad, él pintó una escultura”, explica Lizzeth Armenta, directora del Museo de Vizcaínas, ubicado en Vizcaínas 21, Centro Histórico.

El hallazgo de la firma de Nicolás Rodríguez Juárez no es menor, pues se trata de un personaje que perteneció a una familia de pintores novohispanos: Fue biznieto de Luis Juárez, nieto de José Juárez, hijo de Antonio Rodríguez y hermano de Antonio Rodríguez Juárez.

De acuerdo con el investigador Domínguez Casas en el artículo “Una virgen de Guadalupe, de Nicolás Rodríguez Juárez”, el pintor mexicano realizó la Virgen de San Cayetano de Thieme, para la Capilla de Medina picazo sita en la Iglesia de Regina Coeli de la Ciudad de México.

“En diciembre de 1867 ya era maestro pintor y al año siguiente contrajo matrimonio con Doña Josefa Ruiz Guerra. Su última etapa parece haber estado marcada por un profundo fervor religioso. Fue ordenado sacerdote tras la muerte de su esposa, en una fecha que unos sitúan en 1699 y otros en 1713. A partir de entonces comenzó a firmar sus cuadros añadiendo la palabra ‘presbítero’. Según González Franco, Nicolás Rodríguez Juárez habría recibido el título de bachiller en Teología en 1704. Falleció el 10 de julio de 1734 en su casa de la calle Amor de Dios, recibiendo sepultura en la Iglesia de San Agustín de México”, escribió el investigador Domínguez Casas.

Nicolás Rodríguez Juárez tuvo una amplia trayectoria. Sus obras se encuentran en recintos como la Iglesia de la Profesa, la Iglesia del Carmen de Celaya y el Museo Nacional del Virreinato, Tepotzotlán, Estado de México. En este último se encuentran diversas obras firmadas por él aunque sin fecha: Virgen de la Providencia, Llanto sobre Cristo Muerto, Transfiguración, Santa Bárbara, Santa Catalina de Alejandría y el Retrato del Padre Juan Ignacio de Castorena y Ursúa, que fue Arzobispo de Yucatán.

“Fue un artista bastante fecundo, y presenta, como otros pintores de la época, dos estilos definidos: el primero es sobrio, adusto, con fondos oscuros y tonalidades sombrías. El otro es claro y luminoso”, dijo el historiador del arte Manuel Toussaint en el libro en el Arte Colonial en México.

El aniversario

La pintura Nuestra Señora de la Caridad es apenas la primera de las siete que restaurarán con motivo de los 25 años del Museo de Vizcaínas. Entre ellas hay tres que son de autor desconocido, “esperamos tener la misma ‘suerte’ que con esta”, dijo Lizzeth Armenta.

Los trabajos que iniciaron el 5 de abril y que se prevé que concluyan en diciembre fueron financiados por un particular y tendrán un costo de alrededor de 300 mil pesos, debido a que el museo es una Institución de Asistencia Privada (IAP), detalló la directora.

“En total Vizcaínas tiene una colección de 170 piezas pictóricas, que van del siglo XVII al XX, de autores muy destacados”, indicó Armenta.

Sin embargo, no es la única restauración, a la par se interviene La Virgen de Loreto, uno de los cinco retablos dorados de Vizcaínas, que no se habían restaurado desde los años 70.

El Museo de Vizcaínas forma parte del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas, inmueble catalogado como Monumento Histórico.  

Los trabajos están a cargo de los restauradores José Alberto González Ramos y Nazaina D. Gómez Galván.

Además de las pinturas y los retablos, el Museo Vizcaínas cuenta con otras colecciones: Escultura, Textiles, Muebles y Objetos, y la Colección Científica.

Entre las obras que ahí se resguardan están un par paisajes realizados con la técnica conocida como Punta de Lausín, que consiste en la colocación de cabellos humanos de tal manera que se cree algunas formas: “Estos están enmarcados y así han estado siempre, no los hemos abierto para nada, porque son materiales orgánicos que pudieran destruirse inmediatamente, entonces preferimos mantenerlos así, alejados de la estática”, señaló Lizzeth Armenta.

El Museo de Vizcaínas forma parte del Colegio de San Ignacio de Loyola Vizcaínas —en un inmueble catalogado como Monumento Histórico por el INAH—, por ello no podrá recibir a visitantes hasta que la institución educativa pueda reanudar actividades presenciales, en tanto continúa con actividades virtuales que se pueden a través de sus redes sociales.

Vizcaínas

El edificio está en Vizcaínas 21, Centro Histórico, y fue fundado en 1732, mide 25 mil m2 y posee una arquitectura del barroco tardío.

El patio central, con mil 200 m2 es considerado como el segundo más amplio de la Ciudad de México, después del de Palacio Nacional.

El museo tiene un acervo de más de 3 mil objetos históricos.

En 1997, luego de varios nombres, recuperó el original: Colegio de San Ignacio de Loyola.

Frase

“El historiador del arte Abelardo Carrillo y Gariel recopiló firmas de pintores novohispanos, gracias a él tenemos opciones para comparar”. Claudia Garza. Restauradora.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Universal

 

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