Un grupo de mujeres que forman parte del colectivo “Madres buscadoras de Sonora” descubrió una fosa clandestina en medio del desierto tras percibir un olor a “grasa quemada”, luego de trasladarse hasta el punto exacto en el sitio hallaron el improvisado crematorio ilegal en el que aún se percibían cuerpos ardiendo.

Así lo dieron a conocer en las redes sociales del colectivo, en donde informaron que el hallazgo se dio el pasado miércoles en e poblado de San José, perteneciente al municipio de Guaymas. Mediante una transmisión en vivo, este grupo conformado por al menos 200 personas, se desplazaron hasta el punto desde donde se originaba una humareda.

En el sitio hallaron un pozo de aproximadamente un metro de profundidad, el cual se presume fue construido por organizaciones criminales para deshacerse de sus víctimas: «Aquí es la fosa donde se encuentran los cuerpos calcinados, todavía está prendida”, se escucha decir a una de las mujeres buscadoras al tiempo que muestra con la cámara bolsas negras presuntamente ensangrentadas, en donde habría restos de sangre y de cabello.

La incineración de los cuerpos dificulta su identificación

En otra de las grabaciones compartidas en Facebook se escucha a una de las integrantes del colectivo lamentarse por no poder extinguir las llamas, ya que esto podría alterar la escena del crimen. Otro hombre que aparece en la imagen logra extraer con una pala lo que parecería un hueso humano, sin embargo desiste de su tarea.

Ha sido la fundadora de Madres buscadas de Sonora, Cecilia Flores Armenta, quien declaró a los medios que el hallazgo del improvisado crematorio se dio luego que percibieran un olor a “grasa quemada”; «Nunca había visto algo igual, se me bajó la presión, fue muy impactante y angustiante ver los restos humanos expuestos en un crematorio clandestino”, relató al medio El Imparcial.

Tras el arribo de elementos del cuerpo de bomberos, quienes llegaron para extinguir las llamas, las buscadoras declararon que su mayor preocupación es que esta acción dificulte en un futuro la identificación de las osamentas, trabajo que corresponderá realizar a la Fiscalía de Sonora, dependencia que deberá determinar también el número de cadáveres que se encuentren en el crematorio, así como en los alrededores de la zona.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Heraldo de México

 

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