Foto ilustrativa
En el Cuartel General de la Secretaría de Seguridad Pública de Oaxaca (SSPO) se rindió un homenaje a los 34 policías estatales que han muerto a causa de la covid-19.
El titular de la dependencia, Heliodoro Díaz Escárraga, pidió un minuto de aplausos y de silencio por las víctimas, policías que en cumplimiento de su deber fallecieron tras contagiarse del virus SARS-COV 2.
Se reportó que otros 30 oficiales se han contagiado del virus, pero ya fueron dados de alta, luego de estar hospitalizados en el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Díaz Escárraga dijo que a los 2 mil 500 elementos que conforman la Secretaría de Seguridad y la policía Estatal se les ha suministrado equipo para protegerse, caretas y cubrebocas, además de que permanentemente se sanitizan las instalaciones y patrullas.
Además, se les ha dotado de equipo tecnológico, armas, cascos, chalecos antibalas, fornituras, espinilleras, coderas, escudos, y equipos diversos como lámparas, cámaras de video y fotográficas, radios y binoculares.
Detalló que, en Oaxaca, según la encuesta nacional de victimización y percepción sobre seguridad pública (ENVIPE2020), elaborada por el Inegi, el 56.3 por ciento de la población de 18 años y más considera la inseguridad como el problema más importante que aqueja al estado.
Como problemas y preocupaciones, le siguen la salud con el 45.1 por ciento; y la pobreza con el 35.4 por ciento.
Y por ello detalló, el interés por mejorar la actuación de los cuerpos de seguridad en la entidad, particularmente la de la policía estatal que trabaja para profesionalizarse y dignificarla.
Afirmó que como compromiso del gobierno de Oaxaca hay el interés por mejorar las condiciones salariales y prestaciones de los uniformados y para ello tendrá un manejo responsable, honesto, racional y equitativo de los asuntos vinculados con los recursos presupuestales, humanos, materiales y telemáticos asignados a la policía preventiva, vial, bancaria e industrial y al personal de vigilancia de los centros de reinserción social

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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