La velocidad natural al caminar de los tiranosaurios era de 4,6 kilómetros por hora, una cifra similar a la de los humanos y otros mamíferos, aunque casi la mitad de lo que creían hasta el momento los paleontólogos, sugiere un estudio publicado este miércoles en la revista Royal Society Open Science.

Los autores del nuevo trabajo desarrollaron un método propio para calcular la rapidez con la que debía desplazarse este gigantesco depredador prehistórico para minimizar el correspondiente costo energético.

Para ello, desarrollaron un modelo biomecánico del carnívoro en base al fósil de una hembra de ‘Tyrannosaurus rex’ de 6 toneladas y 13 metros de largo —apodada Trix— cuyo esqueleto completo y en perfecto estado de preservación fue excavado en 2013 en el estado estadounidense de Montana.

Esfuerzo eficiente

Los investigadores reconstruyeron en 3D el cuerpo del dinosaurio en movimiento y estimaron el ritmo del balanceo vertical de su cola, suspendida por unos fuertes ligamentos similares a una banda elástica entre cada una de las vértebras.

De esta forma, al sincronizar la frecuencia del vaivén de la cola con la longitud de los pasos —algo que le permitía al animal caminar con el menor esfuerzo—, los científicos concluyeron que su velocidad debió ser de 1,28 metros por segundo(4,6 km/h).

El estudiante de maestría de la Universidad Libre de Ámsterdam (Países Bajos) y autor principal del estudio, Pasha Bijlert, explicó en conversación con Daily Mail que los estudios anteriores fijaban la velocidad de caminata de los bípedos T-Rex entre 7,24 y 10,78 km/h.

Una anatomía única

«A diferencia de nuestro estudio, esos estudios previos no se proponían estimar la velocidad preferida [del animal]. En su conjunto, esas estimaciones son más altas que las nuestras», señaló.

«Parece que el T-Rex no era un caminante muy rápido. Solo tienes que mirar la cola para comprender lo importante que es para su caminata. Es más de la mitad de su longitud. No existe ningún animal vivo que use la cola de la misma manera», comentó Biljert.

«La cola entera, según nuestra reconstrucción, de casi 1.000 kilos, era simplemente una masa suspendida por una banda elástica. Y con cada paso, habría rebotado ligeramente hacia arriba y hacia abajo», resumió.

 

 

Esta nota originalmente se publicó en RT

 

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