En lo que legisladores de oposición calificaron como un albazo, la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados aprobó con 25 votos a favor y ocho en contra una reforma a la Ley de Hidrocarburos para derogar la regulación asimétrica a las ventas de primera mano de Petróleos Mexicanos (Pemex).

Dicha disposición se estableció en el artículo décimo tercero transitorio de la ley para limitar el poder dominante de Pemex, en tanto se lograba una mayor participación de agentes económicos para propiciar el desarrollo eficiente y competitivo de los mercados.

“Al haberse logrado una mayor participación de agentes económicos que propicien el desarrollo eficiente y competitivo de los mercados, se deja sin efectos la facultad otorgada a la Comisión Reguladora de Energía para sujetar a principios de regulación asimétrica las ventas de primera mano de hidrocarburos, petrolíferos o petroquímicos, así como la comercialización que realicen personas controladas por Pemex o sus organismos subsidiarios”, puntualiza el dictamen avalado por Morena y sus aliados.

El legislador priista Enrique Ochoa, secretario de la comisión dictaminadora, lamentó la discusión en fast-track y “en lo oscurito” de una reforma que, según dijo, va a impactar el bolsillo y la economía familiar los mexicanos.

“No solo se le quita la facultad a la Comisión Reguladora de Energía, sino se cancela toda la regulación asimétrica que la Comisión Reguladora de Energía ha establecido en el país para beneficio del consumidor; esa es la verdadera gravedad, es el veneno de este cambio a la ley”, acusó.

En su turno, el panista Hernán Salinas afirmó que la prisa descomunal de la mayoría parlamentaria impide analizar con responsabilidad el cambio propuesto.

“Lo que hoy estamos enfrentando es una contrarreforma del sector energético, del sector hidrocarburos, que busca regresarle a Pemex, de manera artificial y obviamente a través de sus instrumentos jurídicos, una preponderancia y una dominancia en el mercado que raya en la intención de volver a crear un monopolio de Estado en un tema que ya estaba superado”, advirtió.

La venta de primera mano se entiende como la primera enajenación, en territorio nacional que realice Pemex, sus organismos subsidiarios o divisiones y cualquier otra empresa productiva del Estado a un tercero o entre ellos.

No obstante, a juicio de la comisión dictaminadora, las condiciones de igualdad para la apertura del mercado ya fueron actualizadas, pues los agentes económicos ya se encuentran participando en los eslabones de la cadena productiva del sector, lo que ha traído consigo que Pemex haya sido desplazado y no tenga un poder dominante en el sector energético.

De seguir sujetándose a los principios de regulación asimétrica, subraya, los riesgos son la ineficiencia en los mercados y la participación en condiciones de desigualdad de circunstancias, lo que genera la existencia de competidores débiles que necesitan medidas por parte del Estado que les otorguen ventajas competitivas para mantenerse en dichos mercados.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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