Las vacunas contra el Covid-19 se suministran alrededor del mundo de dos formas; una sola dosis con la vacuna Johnson & Johnson y con dos dosis en los casos de Moderna, AstraZeneca, Sputnik, Pfizer, Covaxin, CanSino; sin embargo, en Estados Unidos comienzan con la aplicación de tres dosis.

Un estudio de la Universidad de Emory, en Atlanta, quiere garantizar una protección a las nuevas variantes del virus del SARS-CoV-2, por lo que comenzaron a suministrar a decenas de personas una tercera dosis de la vacuna. Los expertos, encabezados por la doctora Nadine Rouphael, realizan su estudio con la vacuna vs Covid-19 de Moderna y Pfizer.

Rouphael aseguró que «hay que adelantarse al virus» que ayuda a conducir el estudio de una nueva versión de Moderna, “sabemos lo que es estar rezagados respecto al virus”. En el caso de Pfizer fue la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) quien autorizó experimentos para una tercera dosis.

El Covid-19 es un virus que con tan sólo un año de existencia mutó y creó diferentes variantes alrededor del mundo, la más contagiosa de ellas es la británica, justo la que podría poner en riesgo extremo a Estados Unidos con la cuarta ola; resulta que a pesar de las advertencias en la actualidad todos los estados de EU tienen casos del SARS-CoV-2 de Reino Unido.

Según los CDC, en Estados Unidos se reportaron alrededor de 15 mil casos de la variante del Covid-19 B.1.1.7 y aunque el país tiene uno de los mejores planes de vacunación en el mundo, la relajación de medidas y el hartazgo de la gente terminará por detonar la cuarta ola de coronavirus.

«Estados Unidos parece haberse cansado de la pandemia, pero el virus no se ha cansado de nosotros», dijo el Dr. Michael Osterholm, director del Centro de Investigación y Política de Enfermedades Infecciosas de la Universidad de Minnesota.

En una entrevista publicada por CNN, el doctor Carlos Salgado Castillo, de la Universidad Johns Hopkins, destacó esta posibilidad sobre nuevas dosis de la vacuna.

Salgado apuntó que se estudia el que las vacunas actuales no cumplan con las necesidades para enfrentar nuevas complicaciones de la enfermedad. En caso de que ésta no brinde una protección completa deberán crear refuerzos.

Así mismo, el caso del COVID-19 podría ser similar al de la influenza que año con año recibe una nueva aplicación de la vacuna, pues el código genético de ésta cambia cada cierto tiempo.

 

Esta nota originalmente se publicó en El Heraldo de México

 

 

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