Aunque las autoridades han pedido cautela, ocupar el insumo en las calles ya no es obligatorio luego del proceso de inoculación que se registró en el país.
A partir de hoy, los habitantes de Israel comenzaron a salir a las calles del país sin ocupar cubrebocas luego de un año de la medida sanitaria por el coronavirus, esto luego de que gran parte de su población se encuentra inmunizada ante el covid-19, siendo además el primer indicio de una primera «victoria» contra la pandemia en el país.
Muy temprano, en zonas de Jerusalén, en el cruce de las calles Jaffa y King Georges, varios pasajeros salen de los autobuses y del tranvía, quitándose el cubrebocas, al poner un pie en la calle. Dentro de los transportes es obligatorio su uso pero fuera, al aire libre, ya no.
Sin grandes restricciones, con una reapertura casi total y un ambiente que recuerda a los tiempos previos a la pandemia, muchos israelíes salieron hoy a la calle sin el cubrebocas puesto, con el optimismo de sentir que siguen dejando atrás la pandemia tras una veloz vacunación que llevó a un descenso sostenido de la morbilidad.
Eliana Gamulka, rubia y de ojos azules, se baja del autobús y se ata su cubrebocas de color amarillo a la muñeca derecha. Un gesto simple, pero que desde hacía un año era ilegal.
«En el bus llevaba el cubrebocas, la mayoría de la gente lo llevaba puesto, y luego me lo he quitado […] Estoy aliviada, podemos volver a vivir ¡Podremos celebrarla todos sin cubrebocas y las fotos serán bonitas!», comenta Eliana, gestora de proyectos de 26 años, feliz porque la medida ha entrado en vigor dos semanas antes de su boda.
La parte mala, bromea Eliana, es que «ya no se puede fingir que no se conoce a alguien por la calle».
Otros pasajeros, en cambio, prefieren dejarse el cubrebocas puesto al salir del bus, o se lo dejan a la altura de la barbilla para poder ponérselo rápidamente al entrar en alguna tienda. Ester Malka, «acostumbrada» a llevar este insumo, prefiere esperar antes de quitárselo en plena calle.
«Todavía tengo miedo […] Veremos qué pasa cuando todo el mundo se haya quitado el cubrebocas. Si veo que todo va bien dentro de un mes o dos, entonces me lo quitaré», explica la oficinista.
El país pudo dar este paso, el jueves por la noche, gracias a una intensa campaña de vacunación, facilitada por un acuerdo firmado entre en el Estado y el gigante farmacéutico Pfizer.
A cambio de un acceso rápido a millones de dosis de la vacuna, Israel aportó a Pfizer datos reales sobre el efecto de la vacunación. En la nación ubicada en Medio Oriente, los datos médicos de la población están digitalizados.
«Salí de casa sin el cubrebocas puesto, pero al cabo de poco me lo volví a poner porque me sentía raro, como si estuviera desnudo», explicó Tuval Wolf, un joven israelí que caminaba por una calle peatonal de la Ciudad Santa con boca y nariz tapadas.
Desde diciembre, casi cinco millones de israelíes (el 53 por ciento de la población) recibió las dos dosis de la vacuna, es decir, el 80 por ciento de la población mayor de 20 años, según los datos oficiales del país, en el que se reportaron unos 836 mil casos de covid-19 y más de 6 mil 300 decesos por el coronavirus.
En enero, Israel registró un pico de 10 mil casos diarios a pesar de la campaña de vacunación, pues los efectos del inmunizante no se empiezan a sentir hasta que no pasan unas semanas desde la inyección. Desde ese momento, la curva empezó a doblegarse, por lo que las autoridades permitieron la reapertura de bares, restaurantes y cafeterías a principios de marzo.
En los últimos días, el país solo ha registrado unos 200 casos diarios de coronavirus.
«No hay mejor publicidad para Pfizer», afirma, bromeando, Shalom Yatzkan, un informático de unos 40 años, que se contagió de covid-19.
«Estuve enfermo durante tres días, me dolía el cuello, me sentía débil […] pero esto es una victoria», afirma, contento, y esperanzado en que «las variantes no nos acaben alcanzando».
Israel diagnosticó este viernes siete casos de la cepa del virus detectada inicialmente en India, de la que aún se tiene poco conocimiento. Las autoridades investigan ahora si la mutación es resistente o no la vacuna y el grado de contagio que podría suponer.
Ante todo, Sanidad insta a cumplir las nuevas normas con rigor y a mantener la higiene y la distancia social para evitar infecciones.
«El gran reto es llevar el cubrebocas en el bolsillo y ponérselo cada vez que llegas a un lugar cerrado o concurrido», dijo ayer el coordinador nacional de la pandemia, Nachman Ash, que alertó que el país aún no alcanzó la inmunización colectiva pese a sus progresos.
Otro sector que percibe los progresos recientes es el educativo. Tras haber vuelto este febrero de manera gradual a las aulas con restricciones, grupos burbuja y combinando lecciones virtuales y presenciales, unos 2.5 millones de alumnos reanudaron hoy las clases a tiempo completo y sin tener que estar separados en «cápsulas».
Las medidas son tanto para niños de guardería como estudiantes de primaria y secundaria, que a partir de hoy podrán ir a clase entre cinco y seis días por semana, como era habitual antes del virus.
También se levantan las limitaciones que tenían para moverse entre aulas, pero deberán seguir ventilando estancias, mantener la distancia social y usar cubrebocas en clase, concretó hoy el Ministerio de Educación en un comunicado.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

 

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