La agencia calificadora Fitch Ratings advirtió que las restricciones parciales de movilidad que continúan por la pandemia del covid-19 y un programa de vacunación aún lento contra la enfermedad siguen pesando en la recuperación económica mexicana y mantendrán presiones sobre la calidad de los activos y la rentabilidad de los bancos mexicanos.

En un documento, refirió que la perspectiva negativa que tiene la mayoría de los bancos mexicanos refleja los riesgos de su perfil crediticio como resultado del desafiante entorno operativo y estos riesgos han empeorado, debido a la pandemia de coronavirus.

El análisis de Fitch considera a los diez bancos más grandes de México-BBVA México, Santander México, Citibanamex, Banorte, HSBC México, Scotiabank, Inbursa, BanBajio Azteca y Banregio- que en 2020 representaron 89.1 por ciento del total de préstamos y 88.3 por ciento de los depósitos totales del sistema bancario mexicano.

La agencia explicó que a pesar del repunte económico esperado en 2021 (un crecimiento del producto interno bruto de 4.7 por ciento, desde la caída de 8.2 por ciento en 2020), estima que el bajo apetito de los bancos por proporcionar crédito en condiciones de estrés, la débil confianza de los consumidores y los inversionistas, junto al entorno de bajas tasas de interés continuará presionando la rentabilidad del sistema bancario.

Además, abundó, la calidad de los activos seguirá siendo un desafío, ya que la mayoría de los programas de facilidades expiró durante el cuarto trimestre de 2020 y los bancos enfrentan una crisis prolongada, lo que podría generar gastos de provisiones adicionales, además de los incurridos en 2020.

Calidad de los activos vulnerable a los efectos de una pandemia

Fitch expuso que los diez bancos incluidos en su análisis registraron préstamos en mora controlados durante 2020, beneficiados por medidas regulatorias de alivio, pero durante el cuarto trimestre de 2020, las métricas de calidad de activos comenzaron a deteriorarse levemente, debido a que los programas de facilidades expiraron entre octubre y noviembre.

Sin embargo, la prudencia en la originación de préstamos por parte de los bancos durante la crisis, el alto grado de experiencia en algunas industrias o segmentos crediticios y el monitoreo prudencial de los deudores durante la pandemia también ayudaron a medir la calidad de los activos.

En este contexto, Fitch señaló que los bancos con mayor exposición a segmentos más sensibles al ciclo económico, como consumo, pequeñas y medianas empresas (Pymes), construcción, infraestructura, entretenimiento, automotriz, aerolíneas e industrias de petróleo y gas, son más propensos a mostrar un mayor deterioro.

Así, Fitch espera que las ganancias de los bancos continúen bajo presión en 2021, aunque las métricas de rentabilidad seguirán siendo positivas y las ganancias de eficiencia también ayudarán a la rentabilidad, principalmente en los bancos donde ya se han completado las inversiones en tecnologías de la información y digitalización.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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