Redacción

 

Estaban entre agazapados y listos para cruzar la calzada San Felipe, exactamente entre la jardinera de la banqueta y ese tan vilipendiado acueducto colonial, a la altura del CRENO, parecían de esos trabajadores que en la mañana se aglutinan para dirigirse a sus faenas, con sus mochilas a la espalda, de mezclilla, playera, tenis y gorra.

Uno corrió encima del inmueble histórico, alrededor de diez más tomaron el asfalto y le hicieron el alto al ‘urbano’ de Tusug que venía de Volcanes e iba a San Martín Mexicapan:

–¡Uta madre!, viene vacío—gritó alguien.

Varios subieron a la unidad de transporte, tardaron unos diez segundos y se bajaron, el ‘urbano’ siguió su marcha: ¿no les gustó el autobús para secuestrarlo o sencillamente lo ‘talonearon’?

Así iniciaba, minutos antes de las 8 de la mañana de este 14 de abril, una jornada más de disturbios de los normalistas en la ciudad de Oaxaca, las cuales en días pasados ha incluido vandalismo en las oficinas alternas del IEEPO, bloqueos en diversos cruceros de la ciudad y destrozos en la antigua sede del Instituto, donde además agredieron a golpes, patadas e incluso tubazos a la prensa: reporteros, fotorreporteros y camarógrafos que tuvieron que responder y defenderse, aunque con un saldo negativo para ellos porque los normalistas eran tumulto.

¿QUÉ HAY DETRÁS?

El IEEPO ha insistido una y otra vez en desmentir que las escuelas normales vayan a desaparecer, que, al contrario, “se tiene un plan integral para fortalecer su labor”.

También que hay un diálogo constante entre las directivas de las 11 normales de la entidad y la comunidad estudiantil y “se han logrado importantes avances en la atención de las necesidades de estas instituciones educativas y en la contratación del 100 por ciento de las y los egresados”.

Pero los disturbios, secuestro de autobuses de pasajeros, despojo de mercancías de camiones de empresas, protestas, bloqueos y agresiones de los normalistas continúan.

Los normalistas insisten, a su vez, en que sus demandas no han sido atendidas, la entrega de plazas automáticas y el mejoramiento de la infraestructura de sus escuelas, entre ellas.

Y luego, en días anteriores, circuló un comunicado atribuido a la Sección XXII del SNTE –es decir, la parte gremial que conforma la CNTE—en el que el vocero Wilbert Santiago Valdivieso expuso que ante los señalamientos hacia su persona donde lo responsabilizan de ‘cilindrear’, ‘liderear’ e ‘incitar’ a estudiantes normalistas para que realicen disturbios, repudia esta “campaña sucia” y manifiesta su disposición al diálogo para resolver las diferencias políticas, sindicales, sociales y de grupo.

Pero los disturbios de los normalistas siguen.

DÍA DE SUERTE

Faltan 15 minutos para las 8 de la mañana, en la parada del Oxxo de Venecia, allá en el entronque que divide los caminos a San Felipe del Agua, la colonia Volcanes y Ejido de Guadalupe, una docena o más de trabajadores estos sí, también vestidos de mezclilla, playera, tenis, gorra y mochila a la espalda, esperan el ‘urbano’ que los llevará a sus lugares de trabajo.

Llega el que viene de la colonia Volcanes y va para San Martín Mexicapan y que hará la ruta calzada Porfirio Díaz, Niños Héroes de Chapultepec, Tinoco y Palacios, Las Casas, Central de Abasto…

Se suben al camión semivacío. Avanza éste unos cien metros, los normalistas agazapados entre la jardinera de la banqueta y el acueducto de San Felipe paran el ‘urbano’, suben, quién sabe qué negocian o más bien imponen.

Pero este es el día de suerte de esos trabajadores pues el autobús no es secuestrado, sigue su camino, no han perdido sus ocho pesos de pasaje ni se han tenido que bajar y caminar a la parada de la fuente de las Ocho Regiones con la esperanza de que puedan subirse a otro ‘urbano’ y no haya bloqueo en el crucero de Fonapas.

 



 

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