El pleno de la Cámara de Diputados aprobó una reforma a la Ley del Servicio Postal Mexicano para prohibir expresamente la circulación por correo de sustancias ilegales, psicotrópicos o estupefacientes, así como de materias corrosivas, inflamables, explosivas o cualquier otra que pueda causar daños.

Avalado con 440 votos a favor, el proyecto resuelve un vacío jurídico en la materia, pues la legislación vigente no prohíbe explícitamente el envío de estupefacientes por correo y durante los últimos años se ha observado un incremento de esos envíos por medio del servicio postal.

“Es importante destacar que, aunque la delincuencia organizada ha diversificado de muchas maneras las formas para trasladar sus mercancías ilegales, debido al vacío que existe en el Servicio Postal Mexicano existe un número importante de envíos que continúan realizando por este medio al margen de la ley”, advirtió el legislador panista Carlos Elhier Cinta al fundamentar el dictamen de la Comisión de Comunicaciones y Transportes.

Por ello, dijo, con esta reforma se estará explicitando la prohibición de enviar y mandar correspondencia que contenga sustancias ilegales, sicotrópicas o estupefacientes.

En su turno, el también diputado panista José Salvador Rosas remarcó la importancia de revisar la legislación para garantizar la operación del correo y evitar que se utilice de manera incorrecta, pues los delincuentes se han ingeniado para usar el Servicio Postal Mexicano para realizar delitos, como lo es el trasiego de sustancias estupefacientes.

“La pandemia trajo nuevos retos, incrementos en la demanda de los servicios de paquetería, lo que debe ser capitalizado de buena manera”, señaló el autor de la iniciativa de ley.

La reforma turnada al Senado de la República para su análisis y eventual aprobación que prohíbe la circulación por correo de envíos y correspondencia “que contengan sustancias ilegales, psicotrópicos y estupefacientes”, así como de materias corrosivas, inflamables, explosivas o cualquier otra que pueda causar daños.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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