Científicos de la NASA dieron a conocer que una montaña del planeta Martellevará el nombre del científico mexicano Rafael Navarro, quien fuera investigador del Instituto de Ciencias Nucleares de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), esto para rendir un homenaje a su trabajo y trayectoria.

La noticia fue difundida por la UNAM a través de un comunicado, en el que detallaron que un grupo de expertos de la agencia espacial decidió nombrar a una montaña del planeta rojo ubicada en una región de transición del cráter Gale, en honor al científico que falleció el pasado 28 de enero de 2021.

​“Determinamos que sería una buena forma de honrar a nuestro colaborador y amigo Rafael Navarro González. Había tres opciones de objetos, lo hablamos con Fabiola (su viuda), Karina (su hija) y su hermano Rafael, y ellos decidieron que ese (la montaña) podría ser», señaló Paul Mahaffy, líder del grupo de expertos que trabajan con el Curiosity en Marte.

Asimismo, el científico señaló que si bien los nombres oficiales en el espacio son asignados por la Unión Astronómica Internacional, pero la propuesta desde la NASA agilizará el trámite.

«Rafael fue un buen amigo y científico dedicado; fue un privilegio y honor para el equipo de exploración de Marte trabajar con él por varios años», añadió Paul Mahaffy.

Rafael Navarro y sus aportaciones a la NASA

Rafael Navarro colaboró con la NASA en el desarrollo del Sample Analysis at Mars del Curiosity, un laboratorio portátil que facilita revisar la química del suelo y rocas en Marte, lo cual ha sido clave en los últimos hallazgos de la misión. Además fue líder del estudio estudio de la astrobiología, de acuerdo con información compartida por la Gaceta de la UNAM.

Foto de Gaceta UNAM

El trabajo del científico mexicano fue pieza clave para el reconocimiento de compuestos orgánicos antiguos en el planeta rojo, entre sus aportaciones también incluyen la identificación de la importancia de «los relámpagos volcánicos en el origen de la vida en la Tierra».

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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