La contaminación por metano en el campo petrolero más grande de Estados Unidos (EU) se disparó de nuevo a los niveles anteriores a la pandemia, ya que la reactivación de la perforación socava los compromisos de la industria de ponerse más estricta contra las emisiones del potente gas de efecto invernadero.

El aumento de la contaminación por metano del campo petrolero de la Cuenca del Permian de Texas y Nuevo México aumentará la presión sobre los perforadores de gas y petróleo, y puede incentivar la ofensiva de la administración Biden contra el sector antes de las reuniones internacionales críticas sobre el cambio climático de este año.

Las emisiones de metano, que pueden tener hasta 80 veces el efecto de calentamiento del dióxido de carbono, se desplomaron el año pasado cuando una profunda recesión de la industria detuvo la mayoría de las nuevas perforaciones en EU. La caída reflejó una reducción en las emisiones de carbono impulsada por la pandemia, mientras las economías de todo el mundo cerraban y los viajes se detuvieron.

Pero un repunte del precio del petróleo en los últimos meses estimuló un aumento en la perforación, lo que hizo que las emisiones alcanzaran rápidamente los niveles previos a la pandemia, de acuerdo con una investigación publicada en la revista Atmospheric Chemistry and Physics, utilizando datos recopilados por el Fondo de Defensa Ambiental (EDF, por su sigla en inglés).

Estas conclusiones tienen el respaldo de otros en el creciente esfuerzo por dar seguimiento a las emisiones. Kayrros, una compañía que utiliza satélites para monitorear las columnas de metano, muestra que las emisiones en la zona del Permian en enero aumentaron a 190 mil toneladas, cerca de su nivel del año anterior, justo antes de una de las peores desaceleraciones en la actividad de perforación en décadas.

El rápido repunte de las emisiones de metano de la industria del gas y el petróleo se produce cuando Washington y las capitales de los estados alrededor del área petrolera comenzaron a hacer frente a la contaminación.

Martin Heinrich, un senador demócrata de Nuevo México, donde la economía se vio impulsada por el aumento de la inversión y la producción de Permian, lidera un grupo de legisladores que quiere usar la autoridad del Congreso para revertir rápidamente algunos de los esfuerzos de la administración Trump para debilitar las regulaciones sobre el metano de la era Obama.

Heinrich pidió “acciones rápidas para restablecer y fortalecer los estándares responsables de emisiones de metano, que es fundamental para enfrentar la crisis climática y reducir la contaminación del aire que daña a las comunidades de Nuevo México”. El líder de la mayoría del Senado, Chuck Schumer, dijo que en abril llevaría a votación el tema en el Senado.

Se produce justo después de que Nuevo México concluyó las regulaciones la semana pasada que tienen como objetivo obligar a los operadores en el estado a capturar 98 por ciento de sus emisiones para 2026, una pieza central en los planes de la gobernadora demócrata Michelle Lujan Grisham para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en 45 por ciento para 2030, en comparación con las emisiones de 2005.

Los productores de esquisto a veces perforan pozos en busca de petróleo, pero carecen de capacidad de oleoducto o no están conectados a la infraestructura necesaria para enviar o manejar el gas natural que sale a la superficie con el crudo. En su lugar, queman el gas natural, creando emisiones de CO2, o lo liberan directamente al aire como metano.

Los precios del petróleo en EU subieron a alrededor de 60 dólares por barril, lo que hace que la mayoría de las nuevas perforaciones sean rentables y estimulan una reactivación en la zona petrolera. El viernes, el grupo de servicios petroleros Baker Hughes dijo que el número de plataformas petroleras en la zona del Permian aumentó nuevamente la semana pasada a 221, un incremento de más de 60 por ciento desde noviembre.

Se espera que ese impulso de perforación continúe durante el resto del año, aumentando aún más las emisiones de metano.

La industria se encontró cada vez con más presión de los accionistas para mitigar esas emisiones como parte de un esfuerzo profundo para hacer que las compañías de esquisto sean más rentables y resilientes frente a los riesgos del cambio climático.

Muchos de los productores más grandes de la industria, entre ellos las grandes petroleras ExxonMobil y Chevron y los productores líderes que se enfocan en el esquisto como ConocoPhillips y EOG Resources, establecieron objetivos de reducción de emisiones y prometieron terminar o reducir significativamente la quema.

Una encuesta reciente de la Fed de Dallas mostró que esas ambiciones están lejos de ser generalizadas en toda la zona del Permian, algo que incluye decenas de empresas familiares junto con los grandes grupos petroleros mundiales. Solo la mitad de las empresas más grandes y 30 por ciento de las más pequeñas tenían un plan para reducir sus emisiones de metano. En 2020, Engie, comprador francés de gas, rompió un posible acuerdo de gas natural licuado de 7 mil mdd con NextDecade, desarrollador de proyectos de Texas, en medio de preocupación del gobierno francés sobre las altas emisiones.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

 

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