CIUDAD DE MÉXICO.

Nuevamente, Ford lo ha lo­grado. La firma del óvalo azul, cuya pick up tiene el primer lugar en ventas desde hace 38 años, en uno de los mercados más influyentes del mundo, el de Estados Unidos, ajustó las tuercas de su exitosa fórmu­la para consolidar su posición como el referente de las pick ups en el planeta.

Al ser, desde hace 43 años, la favorita de la Unión Ameri­cana, la han obligado a man­tenerse en una constante lucha por innovar y ofrecer un vehículo vanguardista, que pueda satisfacer las necesida­des de millones de clientes, que es capaz de vender más de un millón de unidades sólo en Estados Unidos.

Sus casi seis metros de lar­go lucen colosales y su dise­ño se pulió para reforzar esta idea de auto poderoso, por lo que el cambio parece no ha­ber sido tan radical.

Ford aprovechó la evolu­ción para mejoraron su aero­dinámica, incluida una nueva parrilla que puede cambiar dependiendo de la versión e incluso, en las opciones más sofisticadas, puede contar con ventilas activas para conducir el viento a su favor.

Ya desde la generación an­terior Ford ofrecía una cons­trucción que echaba mano de materiales que nunca antes habíamos visto en un vehículo de esta categoría, como alu­minio de grado militar y ace­ro de alta resistencia, mismos que le proporcionan una rigi­dez estructural privilegiada.

Para mantener contentos a sus fans, las canciones y tona­das que esta pick up sabe to­car son muy diversas, así que bajo el cofre vivirán diversos y muy variados motores con muy distintos rugidos, des­de un V8, pasando por los V6 turbo, hasta llegar al que vive bajo el cofre de la unidad que nosotros tuvimos a prueba, un sorprendente tren motriz hí­brido, compuesto por un blo­que de combustión interna V6 de 3.5 litros, turbocargado, el cual hace equipo con un mo­tor eléctrico, los cuales son capaces de ofrecer 431 ca­ballos de potencia y empujar con la colosal fuerza de 577 li­bras-pie de torque.

Bajo el cofre de la Lobo Limited HEV que tuvimos a prueba vive un tren motriz hí­brido que da el primer paso hacia la electrificación de las pick ups de Ford

Para exprimirle hasta el último caballo, la Lobo nue­vamente echa mano de su ya conocida caja automática de diez velocidades, la cual es capaz de administrar muy inteligentemente la fuerza de esta camioneta, para hacerla más poderosa o eficiente, de acuerdo a las necesidades del conductor y a los caprichos del terreno.

Como era de esperarse, la tracción es 4×4 y, aunque no es la Raptor y tiende más a verse como una camioneta muy refinada, comprobamos que tiene la capacidad para transitar por cualquier territo­rio sin perder el estilo.

ES GRANDE, EN TODO

Con tan generoso espacio in­terior, la Lobo (F-150 en Es­tados Unidos) es capaz de ofrecer un habitáculo suma­mente cómodo, con asien­tos que se pueden calefactar, refrigerar y hasta ponerlos a darte masaje.

Junto al conductor hay es­pacio para una enorme con­sola que la marca ha diseñado incluso para permitirle al con­ductor sacar una lap top y tra­bajar en ella, así que para no estorbar ha diseñado un sis­tema electromecánico que le permite a la palanca de cam­bios ocultarse o sobresalir.

Muchas otras marcas hu­bieran pensado en mejor qui­tarle la palanca y únicamente sustituirla por una perilla o una botonera, suficiente para ma­nipular los cambios, aunque, Ford por el contrario, analizó los gustos y comportamiento de sus clientes, a través de es­tudios que emplearon más de 600 hora de videos y 18 mil fotografías, concluyendo que era un dispositivo del cual, aún no podían prescindir, por lo que se las ideó para guar­dar la palanca cuando no las estés utilizando únicamente presionando un botón, que te permite desplegarla cuando la vuelvas a necesitar.

Por si manejar una pick up que, por momentos, pue­de moverse en modo 100% eléctrico con todas las virtu­des que esto le confiere en su consumo de combustible y entrega de torque, aún no era lo suficientemente sorpren­dente, hay que echar un vis­tazo a un par de atributos que hacen a esta camioneta aún más especial.

Hasta hace unos años la tendencia de producir autos cada vez más eficientes pare­cía que condenaría a las pick ups, sin embargo, con el giro que le han dado al tren motriz ya electrificado de la nueva Lobo, todo indica que aún hay mucho por delante para estos vehículos.

Es imposible pasar por alto el grado de sofisticación y confort que ha alcanzado esta  camioneta, que hasta hace algunos años era vista más como un vehículo de trabajo, pero que hoy ya es un auto que puede ser considerado de lujo.

La calidad de los materia­les, ensambles y acabados es extraordinaria y el sistema de infoentretenimiento bien pue­de ser considerado como el de una cabina de primera clase.

Ford no ha escatimado un céntimo en este rubro y ha dispuesto de todo un espec­táculo, que se hace acompa­ñar por una enorme pantalla central de 12 pulgadas que proyecta la más reciente ac­tualización del SYNC 4, desde la cual es posible configurar toda una serie de menús que te sirven para múltiples co­sas, desde las funciones más básicas de navegación y au­dio, que echa mano de uno desarrollado por Bang and Olufsen, hasta cosas más complejas como la adminis­tración de la puesta a punto o incluso la operación de algu­nas funciones del remolque o la tracción y otras tantas apli­caciones, y de una pantalla más colocada detrás del vo­lante que proyecta uno de los más impresionantes clústers de instrumentos digitales que haya en la industria, no sólo por los gráficos, sino por lo funcional que llega a ser.

Tratando de hacer la vida más fácil de quien todavía use esta camioneta auténtica­mente para trabajar, la firma estadunidense ha dispuesto en la batea de una funcional mesa de trabajo que cuenta con reglas y hasta conexio­nes para echar a andar ma­quinaria pesada, como una cortadora. las conexiones que ya tenía en la cabina y las en­tradas USB, ahora se comple­mentan con entradas de 110 Volts e incluso de 7.2 kW.

 

DE NUEVO ES EL REFERENTE

Con 431 caballos de fuerza bajo el pedal del acelerador y 577 libras-pie de torque a nuestra disposición, la Lobo nos hizo sentir que es posible tenerlo todo en el mismo auto, una propuesta poderosa, con­fortable, lujosa, con muy bue­nos acabados, capaz de cargar casi una tonelada en la batea y arrastrar alrededor de seis como si fueran plumas, con una suspensión que te hace creer que las calles de este país están tan bien hechas como las de Estados Unidos, llena de asistencias electró­nicas para corregir cualquier error que pudieras comentar al conducir y, gracias a su sis­tema Ford CoPilot 360, antici­par accidentes.

Cada uno de los rubros de esta camioneta han sido me­ticulosamente estudiados para, nuevamente, convertir­se en el referente no sólo del segmento, sino de su merca­do de origen, uno de los más competitivos a escala inter­nacional, lista para demostrar que la nación más podero­sa del mundo requiere de un vehículo igual de poderoso.

 

Esta nota originalmente se publicó en Excelsior

 

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