En 2020, 83 por ciento de las pacientes con cáncer de mama interrumpió su tratamiento o debió modificarlo por la desaparición del Seguro Popular y su tránsito al Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), así como por el desabasto de medicamentos oncológicos en plena emergencia sanitaria por covid-19, de acuerdo con los resultados de una encuesta publicada en la revista The Lancet Oncology.

En conferencia de prensa celebrada por el Día Internacional de la Mujer, el movimiento #EstamosAquí, impulsado por la sociedad civil, la Fundación Salvati, la Asociación Médicos e Investigadores en la Lucha contra el Cáncer (MILC), presentó los resultados del artículo Los desafíos de la atención del cáncer de mama durante las reformas de salud y Covid 19) basados en datos de 142 pacientes de la Ciudad de México, Jalisco, Nuevo León, Quintana Roo y Yucatán.

En el reporte, “60 por ciento de las mujeres atribuyó a la desaparición del Seguro Popular y la entrada en vigor del Insabi la razón principal de la interrupción de su tratamiento y 35 por ciento comentó que la interrupción se debió por el desabasto de medicamentos oncológicos”.

Araceli Tapia Heredia, representante de Unidos Contigo, relató casos de compañeras de Nuevo León a las que se les canceló su póliza del Seguro Popular y, con ello, “las quimioterapias que recibían en el Hospital San José, finalmente fallecieron, porque todas fueron canalizadas al hospital universitario que todavía no está activo del todo en cobertura y está sobre saturado con pacientes con covid-19”.

Tapia Heredia añadió que “terminar con un programa le pegó a esas compañeras que tenían que recibir quimioterapias de por vida y, cuando se les suspendió el tratamiento, desgraciadamente fallecieron”.

“Tengo otra compañera a la que también se le suspendió el tratamiento, el cáncer avanzó demasiado. Ayer, platicaba con su esposo y ya tiene las mamás super grandes, ya empiezan a supurar, ella perdió la vista.

“Y aunque ya está siendo, actualmente, atendida en el Instituto Mexicano del Seguro Social, no se le autorizó trastuzumab como terapia coadyuvante para pacientes con Her2-Positivo y se sigue agravando, y aunque le autorizaron 5 vacunas su valida de vida es muy baja”.

Aseguró que “las pacientes somos de las más afectadas con esa terrible decisión que tomó el gobierno federal de terminar convenios con instituciones a través del Seguro Popular, que para nosotras era de los mejores. Sí, a lo mejor había corrupción pero bastaba que pusieron más candados para poder evitar que se interrumpieran tratamiento y muchas mujeres fallecieran”.

Y es que, de acuerdo con las estadística, las que antes eran beneficiarias del Seguro Popular se vieron en la necesidad de solventar su enfermedad, “69 por ciento de las pacientes entrevistadas señaló que han tenido que comprar medicamentos por su cuenta, lo que les ha causado pérdida de patrimonio, caer en situaciones de pobreza”.

Isabelle Aloi, presidenta de Fundación Salvati, y Cynthia Villarreal Garza, fundadora de MILC, aclararon que la situación no es igual en todas las entidades, en la Ciudad de México, por ejemplo “no ha habido esa interrupción tan marcada; sin embargo, la saturación es muchísima. Se canalizaron a las pacientes del FUCAM al Instituto Nacional de Cancerología, Hospital General de México, al IMSS, pero si se suma la saturación y el hecho de que alguno de los hospitales atienden pacientes con covid, termina por impactar el tratamiento de las pacientes”.

Por ello, las repercusiones se han dado en diferentes niveles y en todos los estados, “justo estamos trabajando en documentar todos los casos por entidades, tenemos testimonios y toda la información. No podemos dar nombres, por una cuestión de confidencialidad”.

“Las barreras más importantes son los largos tiempos de espera, desde ahí empieza todo el problema, seguido de la reasignación de todos los hospitales y también de citas, porque la cancelación de citas el año pasado y superó el 50 por ciento y ahora están retomando la agenda de citas.

“Los espacios son más pequeños de los que teníamos antes y tenemos una falta severa de acceso a los medicamentos, asimismo, el personal carece de nuestros expedientes, no tiene identificados nuestra padecimientos. Se otorgaron los espacios oncológicos a la atención de la pandemia y esto también repercute en la adherencia médica”, agregó Silvia Bustos, representante de Vida Plena Después del Cáncer A.C.

En la conferencia se dieron a conocer las principales líneas de acción que, desde la sociedad civil, se implementarán para mejorar la atención que reciben las pacientes con cáncer de mama. Entre estas, el lanzamiento del observatorio ciudadano: “Unidas vigilamos la salud”.

A través de esta plataforma, se busca recopilar información sobre la atención y tratamiento que reciben las pacientes en distintas etapas de la enfermedad y realizar, con estos datos, estudios y propuestas de política pública para mejorar la situación de las pacientes que se atienden en el sistema público de salud.

En términos generales, #EstamosAquí busca mejorar los procesos de acceso y seguimiento a tratamientos en las instituciones públicas de salud, mejorar la calidad en la presentación de servicios de salud y contribuir a garantizar el derecho a la salud de las personas con cáncer de mama.

 

Esta nota originalmente se publicó en Milenio

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